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La city recupera un emblema de la arquitectura argentina: la sede del Banco Ciudad

El microcentro de la Ciudad de Buenos Aires recupera este mes el esplendor de un edificio emblema para la arquitectura moderna argentina: la célebre casa central del Banco Ciudad. La ‘caja de cristal’ de Florida y Sarmiento vuelve a tener el brillo que le dieron en 1968 un grupo de jóvenes arquitectos que se convertirían luego en exponentes internacionales del segundo arte. Los conceptos de transparencia y el ideario de un banco sin papeles utilizados hace casi 50 años, entonces extemporáneos, se recuperaron con el mismo grupo de arquitectos.

La reinauguración del edificio se realiza esta semana con una serie de eventos, para celebrar la puesta en valor de la casa matriz original. El estudio M|SG|S|S|S| se abocó a reflotar lo que idearon hace medio siglo sus fundadores, Flora Manteola, Javier Sánchez Gómez, Justo Solsona, Rafael Viñoly e Ignacio Petchersky. El equipo se completa hoy con Josefina Santos y Carlos Sallaberry, y puso la firma en proyectos como La Torre Prourban (‘el rulero’), el edificio de ATC, Torres Alto Palermo y la Torres Mulieris, entre muchas otras obras premiadas.

El ‘corte de cinta’ está previsto para el miércoles 17 a las seis de la tarde, aunque los festejos arrancan a la mañana. Antes de la apertura de las operaciones, alumnos de escuelas primarias y secundarias desayunarán en la flamante sede. La Banda del Ejército y el Coro del banco, formado hace una década por empleados, se sumarán a la celebración. También se desplegará una línea de tiempo con la historia del edificio, que lleva consigo un record: los planos se hicieron en un mes y las obras, en 200 días, con 1.000 operarios trabajando en tres turnos.

Para el presidente del Banco Ciudad, Javier Ortiz Batalla, reflotar la modernidad de su casa matriz se condice con los nuevos tiempos de la entidad: “Ya somos el octavo banco del sistema y el segundo en créditos hipotecarios. Seguimos creciendo y apostamos a la tecnología y al servicio al usuario como pilares. Para eso lanzamos un nuevo ‘home banking’, una aplicación de banca móvil de vanguardia y estamos renovado las terminales y cajeros”. Ortiz Batalla será el encargado de inaugurar la obra, una idea iniciada en 2008 durante la presidencia de Federico Sturzenegger y continuada por su sucesor, Rogelio Frigerio.

Medio siglo adelantados

La historia les dio la razón. Considerado un proyecto muy osado y vanguardista para una casa matriz bancaria, los arquitectos proyectaron su obra basándose en la transparencia y en la idea de una entidad financiera sin papeles. “Los bancos de entonces eran castillos fortificados y con puertas de bronce. Ellos propusieron la transparencia absoluta de la casa. A tal punto que los transeúntes puedan ver desde la calle Florida el interior del banco y hasta el mismo Tesoro, ubicado en el subsuelo, hasta donde llegaban los transportes de caudales por un montacargas”, expresa Gabriel Sala, Gerente de Obras del Banco Ciudad.

“A través de los ladrillos de vidrio translúcidos, la luz fluye trastocada en gamas caramelo y la atmósfera creada podría recordar la generada por un inmenso vitraux monocromático”, explicaban los arquitectos en el proyecto original. La ‘caja de vidrio’ se transformó así en un emblema del microcentro de la Ciudad y ocupa el subsuelo, la planta baja, el entrepiso y el primer piso del edificio. Las vidrieras, balcones y bandejas flotantes permitían contemplar el interior del banco de una forma nunca antes vista.

El interior del edificio lucía también varios cambios respecto de lo que había sido ‘A la Ciudad de México’, una tienda fundada en 1889, que, en 1960, cuando pasó a manos del entonces llamado Banco Municipal de Buenos Aires, era propiedad del Sindicato de Comercio. “En ese tiempo no existían computadoras, pero se pensó en un banco sin papeles, tal como se pretende hoy con la banca electrónica 50 años después. Así, los escritorios eran pequeños y tenían apenas un cajón”, completa Sala.

Cambios, regulaciones del Banco Central -que exigían por ejemplo ocultar la bóveda- y modificaciones del edificio llevaron a que el modelo original perdiera brillo y quedara oculto entre paredes de concreto. Pero esta semana, luego de las obras de puesta en valor, se rescató el espíritu original del proyecto y se aclimató a los tiempos actuales: habrá una sucursal electrónica con oficiales de crédito, un sector de cajas y un espacio de arte donde se expondrán pinturas, esculturas y otros objetos de la colección de la entidad.