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La Ciudad le dice adiós al ‘se ha cantado bingo en la sala’

El próximo viernes los cinco establecimientos porteños que ofrecen este juego de azar cerrarán de manera definitiva sus puertas. Lo harán tras haber mantenido durante varios años un conflicto con el gobierno porteño por la continuidad de las concesiones

La Ciudad le dice adiós al ‘se ha cantado bingo en la sala’

A partir de mayo, quienes circulen por los barrios de Caballito; Belgrano; Congreso y Flores, y también por la peatonal Lavalle ya no podrán detenerse algunas horas a "jugarse unas líneas" en los bingos. De hecho, notarán la ausencia de las cinco salas que ofrecen este estilo de juego de azar y que vienen funcionando en la Ciudad de Buenos Aires desde principios de la década del 90.

A partir de ese día, ya no se escucharán más las frases "se ha cantado bingo en la sala" o "línea", ni se podrá concurrir a ninguno de estos espacios para, además de intentar ganar unos pesos gracias al azar, poder tomar unas gaseosas o comer unos sandwiches sin preocuparse por tener que abonar la cuenta, al ser servicios ofrecidos de manera gratuita por los concesionarios como forma de atraer clientes.

Habilitados por la Ordenanza 46.477 de 1993, el próximo viernes invariablemente sus dueños deberán cerrar las puertas de los cinco bingos porteños. La fecha límite fue fijada por Lotería Nacional, organismo a cargo del PRO que decidió caducar las licencias de las salas, a pesar de que hasta ahora venían funcionando gracias a medidas cautelares obtenidas en la Justicia. "No hay retorno", dicen desde el gobierno porteño a la hora de apostar a que los cinco bingos ya no abrirán más desde el último día de este mes.

De este modo, en la Capital Federal solamente habrá chances de apostar, aunque a otras formas de juegos de azar, en el Hipódromo de Palermo, con las carreras de caballo y las tragamonedas; y en el barco casino de Puerto Madero, también con máquinas, además de poker y otros juegos de cartas. En ambos casos, lugares con cierta participación accionaria del por estos días cuestionado zar del juego, Cristóbal López.

Si bien la medida de cierre de los bingos porteños ya provocó manifestaciones del Sindicato de Trabajadores de Juegos de Azar (Aleara) que la semana pasada marchó hacia el Bingo Congreso, cerca de 500 trabajadores se quedarán sin empleo, según el titular de este gremio, Ariel Fassione.

Hasta que esto ocurra, los bingos son operados por los empresarios Nazareno Lacquaniti (Congreso, Flores, Belgrano y peatonal Lavalle) y Norberto Vicente (Caballito), quienes deberán hacerse cargo del pago de las indemnizaciones por un costo que, en el ámbito privado, se calcula en alrededor de los $ 50 millones.

En el gremio advierten que hasta ahora no está asegurado el pago de este dinero y amenazan con profundizar las medidas sindicales.

Lo concreto es que, desde 2011, las cinco salas vienen funcionando sin pagar el canon correspondiente. Pero Lotería Nacional intimó a los propietarios, medida que colocó a las salas en situación de crisis total. Esto hizo que el año pasado el gobierno kirchnerista convocara a una licitación que fue frenada por el Instituto de Juegos de la Ciudad de Buenos Aires y denunciada ante la Justicia.

Así, el año pasado, la jueza en lo laboral Stella Maris Vulcano hizo lugar a una presentación del gremio, para preservar las fuentes de trabajo y mantener su apertura hasta tanto se resuelva el conflicto entre Nación y Ciudad. Con la llegada de Cambiemos al poder nacional, esta diferencia fue resuelta.

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