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Jheronymus Bosch, uno de los 10 más grandes exponentes del arte occidental

El Bosco marcó a fuego el Surrealismo. Fue admirado hasta por Dalí. Y su dibujo, ambiente y composición deben ser ejemplo para el arte contemporáneos

por  IGNACIO GUTIÉRREZ ZALDÍVAR

Especial para El Cronista
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En tiempos en los cuales en nombre del arte se hacen cualquier tipo de mamarracho, es bueno rescatar a uno de los 10 artistas más importantes del Arte Occidental y de quien se inaugurará una exposición en su ciudad natal Den Bosch (cerca de Amberes) en Holanda el próximo 13 de febrero. Allí se expondrán 20 pinturas y 19 dibujos y el evento luego continuará en el Museo del Prado en Madrid desde el 31 de mayo al 11 de septiembre.


Se discute si sus obras originales fueron 20, pero algunos entusiastas llegan a 92. De todos modos, solamente 10 están firmadas y hasta una ahora sostienen que es apócrifa. Se trata de la famosa tabla de los pecados capitales del Prado. Dicen que es de un seguidor o admirador que copió la firma de este genial creador.


No se sabe cuándo nació este gran artista. Se estima que fue en 1450, con lo cual fue un longevo que vivió 66 años, en épocas en las cuales normalmente la gente no vivía más de 40 años. Es que la tierra estaba asolada por la peste negra que fue la causa de muerte de un tercio de la población de Europa, las guerras y la pobreza.
Fue uno de los primeros en pintar con óleo (pigmentos mezclados en aceite) cuando la mayoría lo hacía al temple (pigmentos mezclados con yema de huevo). En aquellos años solo se firmaban pocas obras ya que cuando era un encargue no era necesario porque se sabía quien la pintó, o bien por que la Iglesia Católica no veía con buenos ojos que se firmaran sus encargues.


Fue un ferviente católico y sus obras muestran las tentaciones, debilidades y la corrupción del ser humano. Son momentos de crisis en la Iglesia, que se demostrarían con las divisiones de Lutero años después. Proviene de una familia de pintores alemanes de la cual él pertenece a la tercera generación. De hecho, fue contemporáneo de Leonardo Da Vinci, quien falleció tres años después. Muchos pensamos que su legado dio origen al Surrealismo y así lo manifestaron Max Ernst; Dalí y otros grandes de la escuela que lo admiraron. Fue el Rey Felipe II de España (1527-1598) su mayor coleccionista con nueve obras.


Los incendios son una permanente en sus obras ya que en 1463 se incendiaron 4000 casas de su villa natal, que cuenta con la Catedral más bonita de Holanda y con 140.000 habitantes actualmente. Era una villa de campesinos y de gente dedicada a la industria textil. Cerca del 90% eran analfabetos y había una fuerte influencia de la astrología y alquimia en sus pobladores. Incluso se pensaba que el mundo terminaría en el año 1500. Unos 20 años antes ya era reconocido y admirado. Era uno de aquellos que pagaban más impuestos en el pueblo debido a sus trabajos para instituciones religiosas. Años después simplifica su nombre y usa el Jheronimus Bosch para distinguirse de sus tres hermanos pintores. No creemos que haya viajado fuera de su comarca aunque algunos sostienen que vivió cuatro años en Venecia.


Influyó notablemente en Peter Bruegel el viejo y en el ‘Triunfo de la muerte’ que podemos admirar en El Prado en la misma sala, junto a las obras de El Bosco. A diferencia de los otros artistas católicos que idealizan las imágenes de las personas, utilizó sujetos comunes y vulnerables como también lo hizo su contemporáneo Piero de la Francesca. Muchas veces sus personajes son monstruosos y parecen salidos de una pesadilla. En otros hay una carga erótica y sexual como en el panel central de el ‘Jardín de las Delicias’. Es su obra cumbre de 220x389 cm y es, junto al tríptico del Juicio Final que se encuentra en la poco visitada Academia de Bellas Artes de Viena, y con las Tentaciones de San Antonio del Museo de Arte Antiguo de Lisboa, sus obras principales, en mi opinión. Desde niño soy un fanático de El Bosco y he viajado a diversas ciudades nada más que para admirar sus obras. Falleció en su pueblo natal en 1516 y este año podemos declararlo el año de El Bosco. Ojalá los artistas contemporáneos se fijen en su dibujo, composición y ambiente.