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Gustave Caillebotte, del olvido a un gran ‘vendedor’ en las últimas tres décadas

Es considerado como un artista con la calidad de los grandes del impresionismo. Pero sólo siete de sus obras se venden por año. Una de ellas se subastó en 2011 en u$s 18 millones

Autorretrato de Gustave Caillebotte, un genio rescatado

Autorretrato de Gustave Caillebotte, un genio rescatado

Vivió solamente 45 años y en 20 de esos años realizó 500 maravillosas pinturas. Nació en 1848, en una familia de gran fortuna, con negocios textiles y la construcción de numerosas obras en el momento de mayor auge con el Barón Haussmann en París.

Estudió abogacía, ingeniería naval, participó en la guerra franco-prusiana, se destacó en el remo y la jardinería. También formó una gran colección de estampillas, y fue mecenas de los pintores impresionistas, dejando de legado a su muerte: 67 obras maravillosas que son el corazón de la colección impresionista del Museo de Orsay en París.

El albacea de su sucesión fue Auguste Renoir, quien debió pelear hasta en el Senado francés para que fuera aceptada la donación. Los miembros de la Academia de Bellas Artes de Francia se oponían a que entraran a los museos las obras que habían rechazado durante dos décadas de los Salones oficiales de Arte.

Finalmente, con fastidio incorporaron 40 obras y un americano muy despierto, Mr. Barnes, se compró las 27 que rechazaron, y se las llevó a Filadelfia. Eran obras de Degas, Monet, Renoir, Sisley, Pissarro y Cezanne y miren si serán ingratos que había hasta dos obras de Caillebotte, el donante.

A los 25 años comenzó a estudiar pintura en la Academia con León Bonnat, quien era el más respetado maestro de la época, Como su mentor, su estilo era realista y una década después se vuelca al impresionismo, luego de adquirir una mansión en Argenteuil donde pintaban Claude Monet y Auguste Renoir. También fue amigo de Degas con quien luego se peleo a muerte. Su obra y vida pasaron sin pena ni gloria hasta hace unos 40 años.

En las tres últimas décadas, 200 de sus obras han sido vendidas en subasta. Fue el gran mecenas de los impresionistas, Solventó de su bolsillo la mayoría de las exposiciones desde su comienzo en 1874, y participó en la mayoría con sus mejores obras. Emile Zola, quien era el principal apoyo del grupo, fue muy crítico y despiadado con él, pero con los años cambió su postura y reconoció que era un genial artista.

Mi obra preferida es ‘Los Rasqueteadores del Parquet’, que podemos disfrutar en el Museo de Orsay. Fue pintada en 1875 y la envió al salón donde la rechazaron. La temática de modestos trabajadores urbanos no era considerada bella para los jurados que preferían obras con trabajadores rurales como las de Millet. Al año siguiente la presentó en la segunda exposición y nadie la compró. El grupo necesitaba vender, así que hicieron una subasta en Drouot y el mismo Caillebotte la recompró y la tuvo hasta el fin de sus días cuando fue donada a Francia.

La mayoría de sus obras deslumbran por su perspectiva y los enfoques. Utilizó la fotografía como referencia como en ‘El Hombre en el Balcón’ su obra más cotizada, vendida en el 2000 en u$s 14 millones. Hoy se vendería en cuatro veces más. Incluso un paisaje del puente de Argenteuil, vendido en 2008 en u$s 8,5 millones, costó tres años después u$s 18 millones, el más alto de sus ventas públicas.

Nunca se casó, pero tenía una amante fija que no olvidó en los legados de su testamento. Quizás su obra mas famosa está en el Instituto de Arte Moderno de Chicago, titulada ‘Calle de París, Tiempo de Lluvia’. Representa a unos personajes con paraguas sobre una calle con adoquines. Es extraordinaria y de gran tamaño, 212 x 276 cm. Es una de las joyas de la colección americana y fue donada por el coleccionista Worcester hace 50 años.

Hasta el 3 de julio hay una exposición con 80 de sus obras en el Museo del Impresionismo de Giverny, a una hora de París. Lugar maravilloso. Podrán visitar la casa y jardines donde vivía Claude Monet, y con algunos bistrós memorables. Muchas de las obras son de la familia del artista que no quiso desprenderse. Están sus primeras pinturas urbanas de París, el comienzo de su impresionismo en la finca de la familia en Yerres y las maravillosas, luminosas y alegres pinturas de Argenteuil, en su finca a orillas del Sena.

Es un gran artista de la misma calidad de los principales impresionistas. Pocas obras aparecen en venta cada año, sólo siete en promedio. Creo que es uno de los pocos artistas de la época que están subvaluados en esta actualidad de precios esquizofrénicos.

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