YA HAY ACUERDOS PARA LA PROVISIÓN DE COMBUSTIBLES NUCLEARES

Firma rusa dice que "el cambio de Gobierno no modifica nuestro planes en la Argentina

Lo afirmó Kirill Komarov, directivo de Rosatom, empresa que tiene intenciones de construir en el país la sexta central nuclear y que se encuentra en el país

En su última visita a Rusia en abril pasado la presidenta Cristina Kirchner avanzó en la profundización del vínculo bilateral con su par Vladimir Putin y firmó de varios acuerdos, entre los que se destacó el compromiso para la construcción conjunta de la represa Chihuido I y la sexta central nuclear en el país. La compañía rusa Rosatom lleva adelante las negociaciones. Y la expectativa es grande.


"La Argentina tiene una muy buena posibilidad de ser el primer país de la región en donde se construya la primer central nuclear rusa", afirmó a El Cronista Kirill Komarov, primer director general adjunto de Desarrollo y Negocios Internacionales del gigante estatal ruso.


Hace tiempo que la empresa viene llevando adelante encuentros y firma acuerdos de colaboración con el gobierno argentino, pero aún no tiene el visto bueno para el proyecto y el país está próximo a cambiar a su presidente, lo que podría frenar las negociaciones.


Sin embargo, el ejecutivo ruso se mostró confiado en que seguirán. "La puesta en marcha de un proyecto de este tamaño lleva alrededor de 10 años, tiene una vida útil de 60 años y, si está bien operada cosa que seguro pasará en la Argentina, puede durar más. No sólo sobrepasa los tiempos de un gobierno, sino que también la vida de algunos", explicó el Komarov.


"Estas obras no las decide un gobierno sino el deseo de un pueblo. Si hace falta, los gobiernos van a ir y venir, pero la planta se va a hacer", sentenció. Pero para dejar claro que son "un empresa que no se mete en política" puso como ejemplo la relación entre Rusia y los EE.UU. "Todo el mundo sabe que no fue fácil, a veces la relación entre los países está bien y otras no, pero 1 de cada 10 lamparitas en los EE.UU. se prende porque nosotros proveemos uranio enriquecido a ese país".


Aunque no quiso adelantar cuánto podría costar una obra de esta envergadura "esos son datos comerciales" se especula que sería una obra de u$s 5000 millones. A partir de esto es que el ejecutivo dijo que el financiamiento "es un tema central en obras de este tamaño".


Komarov explicó que tienen "diferentes tipos y líneas de financiamiento dependiendo de cómo se quiera hacer el negocio". Según las experiencias en diferentes países una opción podría ser la de financiar sobre la base de quedarse con una parte del negocio, como por ejemplo en Turquía que Rosatom construyó, financió y hoy es propietario y vende energía.


Mientras lo esperaba el auto oficial que lo llevaría a encontrarse con el ministro Julio De Vido, Komarov se despidió asegurando que, aunque le gustaría llevarse de la Argentina el acuerdo ya firmado, estas "son conversiones que llevan mucho tiempo". Y jugo otra carta más para acelerar los procesos al asegurar que "en la Argentina son muy profesionales y exigentes, hemos encontrado que se podría localizar hasta 40% de la obra, lo que generaría fuentes de trabajo. Además, vemos que hay interés en nuestra tecnología en países como Brasil, Venezuela, Bolivia y México y la Argentina va a tener muchas chances de participar en la construcción de obras en otros países".

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