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Fiestas gasoleras: menos peloteros y más SUM para abaratar gastos

El alto costo de salones de fiesta para cumpleaños infantiles generó la vuelta a los festejos hogareños. Quienes viven en edificios, se disputan los Salones de Usos Múltiples. La alta demanda obliga a reservar con mucha anticipación. El ahorro se vuelca en catering más sofisticados

Menos salidas al cine, poca ropa de marca, nada de peluquería o gimnasio caro. Los recortes en los gastos que afrontan los hogares de clase media comenzaron por restringir algunos de los costos fijos mensuales familiares, pero ya llegaron hasta a los festejos que se hacen solo una vez al año.
Quien tiene la posibilidad de acceder a uno, opta cada vez más por celebrar en un SUM, los famosos Salones de Usos Múltiples a los que pueden acceder los inquilinos de los edificios o barrios privados.
No es mala idea. Un cumpleaños infantil en un pelotero no baja de los $ 5000 (en Capital Federal llegan hasta $ 15.000) para 25 niños, sin comida para adultos (cuya presencia se paga aparte) ni los extras que se cobran como maquillaje artístico, magia o torta con personajes. Una cena entre adultos para celebrar un aniversario de casados en un restaurante de prestigio con amigos, no baja de los $ 700 por persona. Con vino de gama media o alta y champagne, lo duplica o triplica. Sin show ni agasajo extra.
Por esto es que especialistas en administración de consorcios aseguran que la demanda de reservas en los SUM aumentó mas del 60% en el último año. "Cuando surgieron los primeras torres con salas de uso común se usaban básicamente para festejar cumpleaños los fines de semana. Hoy prácticamente esos salones son solicitados todos los días por alguno de los locatarios que, actualmente, lo deben hacer con mucha mas antelación para asegurarse el espacio", aseguró Cecilia Seijo gerente Comercial de la administradora Cygba y docente de Derecho Penal aplicado a la Propiedad Horizontal.
La abogada señaló que "no solamente se hacen bautismos, cumpleaños y baby shower, sino que también se vienen imponiendo las reuniones entre los propios consorcistas". Atribuyó este comportamiento al impacto "que han tenido sobre el bolsillo las subas de precios registradas en el sector gastronómico". Y a esas salidas a restaurantes más costosas sumó que hay que adicionarle "el costo del garaje o del taxi".
Festejar en un SUM en cambio, baja costos por varios frentes. El ahorro del alquiler del salón de fiestas es fundamental. Por lo general cuando se decide festejar en el edificio, "si bien en algunos la reserva es sin costo, en otros casos se paga un pequeño alquiler por el SUM que ronda los $ 400, que suele estar destinado a la limpieza", explicó Seijo. Y agregó que "eso sucede generalmente en los edificios premium donde el anfitrión de la fiesta paga un depósito en concepto de garantía por si algo se rompe y después se le devuelve. Incluso, en los complejos de mucha categoría se puede llegar a pagar seguridad extra para los eventos nocturnos y con muchos invitados".
No gastar en alquilar un salón de fiestas permite no solo liberar uno de los mayores costos dentro del presupuesto de una fiesta, sino también la posibilidad de invertirlo en un mejor catering. Entre los servicios de comida más populares que se contratan están los "pizza party", donde suelen ser dos personas las que asisten al evento, hacen las pizzas de diferentes sabores y las sirven. Se consiguen desde $ 100 por invitado, con un mínimo de 25 personas. En la misma línea están las patas de cerdo, que se llevan hechas y enteras para cortar, o ya troceadas. Cuestan alrededor de $ 1500 y rinden hasta para 40 personas. Por ese precio, el kit incluye el pernil, panes y aderezos.
Para un catering más sofisticado, los valores por persona son mayores pero según Agustín Jiménez Rivarola, propietario de TREE Compañía de Cocina, crece la contratación de estos servicios premium -como los que su firma ofrece- en lo que llaman "private team meals". Reuniones entre cinco o siete amigos que prefieren la intimidad de sus propias viviendas antes que un establecimiento público, contratan un catering que incluye recepción, plato principal, degustaciones, postres y mesa dulce (con ingredientes de primer nivel como vieiras, mollejas, lengua de cordero, entre otros), puede gastarse $ 1200 por comensal. Incluyendo vajilla de diseño y mozos.
Seijo resaltó por último que que la creciente demanda de los espacios comunes en los edificios y barrios no deben solapar responsabilidades importantes. "Se debe tener un reglamento interno que regule la actividad en las partes comunes, sobre todo para no ocasionar ruidos molestos fuera de la hora estipulada. Los SUM deben estar acorde a las reglamentaciones y con todas las medidas de seguridad al día‘, concluyó.