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Fernando Lombardo, de Gerdau: "Obras de infraestructura ya traccionan la economía"

Fernando Lombardo es desde 2013 Director Ejecutivo para Argentina y Uruguay de la siderúrgica brasileña Gerdau, líder en el mercado latinoamericano de aceros largos, y que en la Argentina tiene una planta en Pérez, provincia de Santa Fe. Nació en Mendoza, se recibió de Ingeniero Electricista Electrónico en San Luis, se especializó en Finanzas en la Universidad Nacional de Rosario y tiene un MBA en Administración del Insper (San Pablo, Brasil)

Fernando Lombardo, de Gerdau:

Innovar y atraer talentos a una industria tan tradicional como la siderurgia es uno de los desafíos "estratégicos" que definió Fernando Lombardo, CEO de Gerdau Argentina, para su gestión al frente de esta compañía en la que trabaja desde hace casi 20 años. Las cuestiones más coyunturales como la caída de la rentabilidad del sector y de las ventas a partir de la retracción económica del último año y medio lo preocupan pero no lo distraen de su visión de largo plazo. La compañía, de origen brasileño y líder en el mercado latinoamericano en la producción de "aceros largos" que se usan para obras viales y de infraestructura, está pronta a inaugurar una nueva planta de producción contigua a la que ya tiene en Pérez, provincia de Santa Fe. "La decisión se tomó en 2013, y se hizo pensando en los próximos 50 años", contó Lombardo en diálogo con El Cronista. Con una inversión de u$s 232 millones, la nueva planta permitirá producir 650.000 toneladas anuales de palanquillas de acero, una materia prima que hasta ahora se importaba para fabricar productos como alambres, mallas y clavos. Esto permitirá sustituir importaciones por 300.000 toneladas al año, que representan u$s 150 millones anuales, y aumentará la capacidad de producción de acero nacional en un 12%.

–¿Cómo está la actividad siderúrgica en el país; atraviesa los mismos problemas que la economía en general?
–La siderurgia está pasando por una crisis de rentabilidad a nivel global, por caída de los precios del acero. A nivel local, nos estamos recuperando de un año difícil, como fue 2016, en el que nos impactó la caída de la construcción. Pero ya a fines de ese mismo año logramos volver a niveles similares a los que teníamos en 2015 y ahora ya vemos una recuperación, que esperamos que se transforme en crecimiento.

–Acaban de poner en marcha una inversión muy importante. ¿Cuáles son esas señales de recuperación que ve en el mercado?
–Vemos que está arrancando la obra pública. Si se desarrollan los proyectos que se están anunciando, eso va a traccionar rápido el empleo, y en el próximo semestre puede haber un crecimiento genuino. Nosotros le vendemos a distribuidores y constructoras que participan en licitaciones públicas, y vemos ahí una dinámica.

-Al ser una compañía brasileña, ¿la crisis en su país de origen afectó a la operación local?
–No, dado que la compañía se maneja de forma independiente y mantiene sus decisiones de inversión de acuerdo a la situación de cada mercado. Y la realidad del mercado argentino es que tiene potencial, ya que hay mucho por hacer, sobre todo en infraestructura. El proyecto se financió con capitales propios y fondos del Programa del Bicentenario.

–¿Cuántos empleos se van a crear en la nueva planta?
– En Gerdau trabajan hoy 680 personas y en la nueva planta se incorporarán en mayo 100 más en forma directa, y otros 700 entre contratistas y proveedores. Somos el principal empleador privado de Pérez.

–¿Está la siderurgia argentina preparada para competir con el acero importado?
–Siempre hubo importaciones de acero, y de hecho la inversión que acabamos de hacer tiene por fin sustituir parte de esas importaciones. Nuestra visión es que hay que ser competitivos en el mercado donde uno está, y esto no tiene que ver con el tipo de cambio sino con la eficiencia productiva. Hace 40 años que no se construía una acería nueva en el país, y la tecnología que estamos incorporando nos permitirá producir a menor costo y con mecanismos de control ambiental, pensando en las regulaciones que vienen. Dentro de la inversión total, unos u$s 20 millones estuvieron destinados a procesos de reciclado y reutilización de agua e insumos. Contamos con una tecnología que nos permite elaborar las palanquillas de acero a partir del reciclado de chatarra, con lo cual damos un uso productivo a los desechos.

–¿Cuáles cree que son los mayores desafíos para una industria tan tradicional como la del acero?
–Desde mi punto de vista creo que debemos incorporar innovación, por ejemplo. Y no sólo me refiero en el producto, sino también en la forma de comercializarlo y de atender a las necesidades de nuestros clientes. Por ahí va a pasar el diferencial. Estamos tratando de impulsar eso, a través de foros internos, aplicativos para interactuar con los empleados y clientes, y la reformulación de los ambientes de trabajo. Es que si queremos atraer talentos a nuestra industria, tenemos que brindar autonomía y facilidades para el trabajo colaborativo, que es lo que demandan las nuevas generaciones.