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"Estamos en el buen camino, pero el período recesivo genera ansiedad"

Eduardo Bastitta es director de Plaza Logística. Se trata de una empresa dedicada a la provisión de infraestructura integral. Tiene 35 años y es licenciado en Economía Empresarial por la Universidad Torcuato Di Tella. En 2013 recibió el premio "Joven desarrollador del año", entregado por la Asociación de Profesores de Programas Inmobiliarios

En 2007, con apenas 25 años, Eduardo Bastitta se unió a un amigo norteamericano para fundar Plaza Logística. Con la ayuda de inversores locales y extranjeros adquirieron un predio por $ 16 millones en Pacheco, partido de Tigre, donde desarrollaron su primer parque logístico. "Desde ahí fuimos creciendo y incluyendo organismos multilaterales de crédito, como el BID y Opic. En la Argentina no había forma de conseguir financiamiento a largo plazo", recuerda. Hoy la compañía cuenta con tres parques en operaciones en Zona Norte y anunció una inversión de $ 3000 millones para el desarrollo de cuatro nuevos parques hacia 2018.

–¿Qué los decidió a invertir en el sector logístico?
–Había, y sigue habiendo, una necesidad fenomenal de mejora logística en la Argentina. La oportunidad de satisfacer esa necesidad estaba, pero el desafío era conseguir inversores para un negocio que es de muy largo plazo y financiamiento.

–¿Por qué la Argentina tuvo tan poca inversión en este sector?
–No se ha hecho nada en los últimos 20 años, básicamente por falta de financiamiento y de intención de invertir a largo plazo en el país. Nuestro rubro de proveedores de infraestructura logística es relativamente nuevo; en todo el mundo no tiene más de 25 años. Antes, las empresas se desarrollaban su propia infraestructura.
Hoy estamos desarrollando los mejores parques logísticos del mundo, pero no por virtud, sino por defecto. El hecho de que no se haya nada los últimos años hace que demos lo que los norteamericanos llaman el "salto del sapo".

–¿Cómo los afecta el retraso en la reactivación de la economía?
–Las empresas que nos contratan están buscando mejorar las operaciones que ya tienen, eficientizarlas, dotarlas de mejor tecnología, seguridad, higiene y abaratar los seguros. Es cierto que hay una recesión y nosotros lo notamos en los stocks. Empieza la recesión y los stocks crecen y después bajan y generan un nuevo equilibrio, por debajo del anterior.
Estamos empezando obras por 300.000 metros cuadrados y no estamos sintiendo un retraso en la demanda. Si hay algunos clientes que están viendo cómo avanza la cuestión pero no están abandonando los proyectos.

–¿Cómo evalúa la falta de inversión en la infraestructura del país?
–Hay un montón de desafíos. Tenemos un déficit muy importante de uso de vías férreas, saturación de acceso a puertos, rutas peligrosas. A veces tienen que ver con articular mejor. Hay medidas que se están evaluando ahora en el Ministerio de Transporte direccionadas a mejorar la articulación de los sectores de la economía que benefician tanto como nueva infraestructura pero sin un costo tan alto.

–¿Por ejemplo?
–Utilización de puertos en horarios nocturnos o la descompresión de los camiones que acceden a Rosario en época de cosecha que se puede lograr ampliando los planes de financiamiento de los bancos. A pesar de tener una capacidad de almacenamiento muy importante con la existencia de silobolsas, hoy la gran mayoría de la cosecha se envía a Rosario en época de cosecha gruesa y la explicación del productor es que se le vence la tarjeta del banco.

–¿Puede haber una mejora en los próximos años?
–Absolutamente. Veo en el Ministerio de Transporte una vocación de priorizar las cuestiones de largo plazo. Tuvimos muchos gobiernos donde se priorizaba siempre la coyuntura y eso ha acumulado una cantidad de cuestiones muy compleja.

–Ustedes cuentan con financia miento externo, ¿se puede complicar por el cambio de Gobierno en los Estados Unidos?
–Me parece que no. Quizás fue mucho peor la situación de los últimos años, cuando la Argentina se puso en una posición medio beligerante con varios países y generó cortocircuitos en los organismos de crédito. Eso nos afectó, se nos cerraron varias puertas. Fuimos tomando préstamos pero siempre con mayor esfuerzo. Creo que el "efecto Trump" no va a ser relevante en esta cuestión.

–¿Qué variables económicas afectan hoy más sus proyecciones para el futuro?
–Yo no tenia una expectativa más rápida de solución de los problemas. Estábamos en un edificio prendido fuego, pero que además dentro tenía cuatro bombas: cepo, default, inflación y déficit. Había que desactivar las bombas para atender el incendio y todas las cuestiones de fondo: educación, falta de infraestructura, de energía. Nos falta la inflación y el incendio; con lo cual, el grado de avance es razonable. Estamos en el buen camino. El período recesivo genera ansiedad, que tenemos todos, pero soy optimista.