"En la Argentina, todo es el doble de complicado"

Manuel Roca es el CEO y uno de los socios fundadores de Atrápalo, la agencia española de viajes online. Nació en Barcelona, es economista y tiene 42 años. Fanático del alpinismo, cree que las grandes ideas pueden surgir a más de 3000 metros de altura

La agencia de viajes y salidas online Atrápalo nació en España a mediados del año 2000, en pleno proceso de explosión de la burbuja puntocom. Sin embargo, se posicionó como una de las principales empresas de e-commerce de España y en los últimos años inició su expansión a América Latina, donde hoy tiene puesto su foco, con la apertura de filiales en Chile, Colombia, Perú y Brasil. El año pasado desembarcaron en la Argentina y después en México. A nivel global, Atrápalo cerrará el año con una facturación estimada de 320 millones de euros, mientras que en la Argentina espera superar los 9 millones de euros. La semana pasada, Manuel Roca, el CEO de la compañía y uno de sus socios fundadores, visitó por primera vez las oficinas de Buenos Aires.


¿Cuál es la idea de posicionamiento que tienen para el mercado local, donde hay competidores muy fuertes?
Llevamos más de un año de operaciones y los resultados han sido muy positivos. Tenemos una trayectoria de expansión internacional. Desde 2007 hemos ido abriendo diferentes países con un modelo de negocios muy similar al de España. Los resultados en esos otros países nos aseguran que el modelo funciona. No nos da miedo la dimensión de la competencia local en cada país. Estamos confiados de que lograremos aquí tener nuestra cuota de mercado.


¿Qué los diferencia de otras agencias de viajes online?
No somos sólo una agencia de viajes, tenemos productos de ocio urbano y somos capaces de estar mucho más presente en la vida diaria de la gente y un muy buen servicio al cliente.


¿Cómo adaptaron su negocio a América Latina?
Tenemos que trabajar con múltiples monedas y cada país tiene su propio español. Eso añade complejidad. Cada país tiene sus propios acuerdos en los que tenemos que entrar de lleno para entender esa relación.


¿Qué modificaciones realizaron?
El tema de las cuotas, los planes de pago, aquí es muy importante. En el caso de la Argentina, habíamos visto la complejidad desde afuera pero cuando llegas, todo es el doble de complicado. Si hubiéramos entrado aquí primero, no hubiéramos podido abrir en otro país. Hemos ido viendo complejidades, pero nunca como aquí. No estábamos en mercados con una inflación tan elevada.

¿Cómo lo manejaron?
Contratamos argentinos, que son los que entienden bien la idiosincrasia.


¿Qué expectativas tienen para los próximos años?
Hacer las cosas muy bien aquí, en Latinoamérica. Crecer mucho y consolidarnos como uno de los referentes. Lo vemos como un mercado muy interesante en los próximos años, con todo lo que va a venir como la irrupción del comercio electrónico vía móvil. Eso es algo importantísimo en Europa y que aquí sucederá a una velocidad vertiginosa. Ya no hay fronteras entre los mundos en la adopción de la tecnología. La distancia cada vez es más corta.


En Europa, ¿cuánto tráfico o ventas ya se realizan desde el celular?
En ventas, depende mucho del producto. No es lo mismo comprar un billete de avión que reservar un restaurante. Pero el tráfico mobile es espectacular. Un 30% y va subiendo. Y aquí pasará lo mismo a medida que mejore la conectividad.


A nivel infraestructura turística y servicio, ¿cómo ven a América Latina con respecto a Europa?
El mercado está muy bien, al mismo nivel. Lo que encontramos es que los costos son elevados. Especialmente por la falta de competencia. El precio medio del billete en Europa es mucho más bajo que en Latinoamérica.


¿Ven una recuperación en España?
Deseamos que haya una recuperación, pero la verdad es que no la vemos, aunque nos intenten convencer que sí. Con una tasa de paro (desempleo) de 25% o 26% es bastante difícil que haya una recuperación real. No es malo no crecer, siempre y cuando las cosas que estés haciendo las hagas bien y tengas una utilidad. Lo bueno es poder centrarte de lleno en otros países. No esperamos grandes cambios en España, pero sí tenemos muchas esperanzas puestas en América Latina.

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