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"El sistema de puertos está operando al 50% desde hace cuatro años"

Gustavo Figuerola es desde 2008 CEO de Terminales Río de la Plata (TRP), empresa del grupo DP World con sede en Emiratos Árabes, que opera las terminales 1, 2 y 3 del Puerto Nuevo de Buenos Aires. Es contador público de la UBA y antes de estar al frente de la terminal marítima de contenedores y cruceros, trabajó en compañías de consumo masivo, logística y comercio exterior. En conversación con El Cronista, Figuerola destacó que si bien la operatoria portuaria se agilizó tras la eliminación de las DJAI, la actividad se encuentra en un piso histórico del que sólo saldrá si repuntan la economía y el comercio globales.

Ingresar a Terminales del Río de la Plata (TRP) es como entrar a una ciudad en sí misma. En una superficie de 430.000 m2 -que se distingue claramente en el mapa de la ciudad como si fueran los dientes de un peine-, enormes grúas, miles de containers, buques gigantes, dos estaciones de tren de cargas, centenares de camiones entrando y saliendo, son monitoreados por un sistema de cámaras y scanners desde un panel de 360 grados en la torre de control.

Aunque no se ven marineros ni estibadores hombreando bolsas como en los cuadros de Quinquela, el puerto conserva una actividad frenética durante las 24 horas, 360 días al año. Gustavo Figuerola, CEO de TRP desde 2008, conoce bien esos movimientos. Y asegura que en la operatoria del puerto se refleja la marcha de la economía general. "Cuando el país creció, como pasó entre 2002 y 2008, nuestra actividad subió. Luego vino una caída fuerte por la crisis internacional en 2009, y una recuperación hasta 2012. Y a partir de ahí, una caída constante hasta el año pasado. Pero creemos que este año será el punto de inflexión", confió en diálogo con El Cronista.

–¿Cómo está la actividad en el puerto local?

–La actividad hasta ahora fue similar a la del año pasado. Movemos un millón de contenedores por año, o 1.6 Teus (medida de equivalencia para el tamaño de los containers), entre exportaciones e importaciones. Pero estamos en un piso histórico.

A partir de aquí, si la economía y el comercio global crecen, deberíamos crecer también.Desde hace cuatro años, estamos operando a un 50% de nuestra capacidad. El mercado está estable, y lo que ocurrió es que creció la oferta de terminales en un radio de 350 km a la redonda. Como los precios están regulados, competimos por calidad de servicio: flexibilidad horaria y buena conectividad hacia ferrocarril y transporte terrestre.

–Con el gobierno anterior había restricciones a las importaciones, y hoy los industriales están denunciando una avalancha. ¿Es tan así?


–Cuando se eliminaron las DJAIs (declaraciones juradas anticipadas de importación), se agilizó mucho la operatoria del puerto. Antes los contenedores quedaban aquí por 20 días, y ahora, a lo sumo, cinco. Esto sumaba costos. Pero en cuanto al equilibrio entre importaciones y exportaciones, por este puerto, especializado en partes y bienes industriales, siempre entró más mercadería de la que sale. Diferente puede ser la realidad de otros puertos, como Rosario, Campana, Bahía Blanca, que operan con commodities a granel.

–¿Por qué siendo el transporte fluvial y marítimo más económico y sustentable, es el menos utilizado?

–Es cierto, comparado con otros países, Argentina utiliza muy poco las vías marítima y fluvial, y lo que prevalece es la terrestre, que es la más costosa. Esto tiene que ver con los tiempos de traslado y con el hecho de que ninguna carga industrial puede transportarse exclusivamente por barco. Sin embargo, en los últimos años se está viendo una mudanza de cargas del camión al barco para exportaciones a Brasil. Algunas automotrices ya están optando por este mix, que incluye el camión sólo para los tramos de última milla.

–De cara a las vacaciones de verano, ¿cómo está el negocio de los cruceros?

–La actividad de cruceros viene en caída, principalmente por problemas en el mercado brasileño. Hemos tenido picos de 500.000 turistas por temporada, y para esta esperamos 300.000. Esto tiene que ver con la situación económica de la clase media local, pero fundamentalmente de Brasil, que es el que aporta la mayor cantidad de pasajeros. De todos modos, si se revaloriza el real, y el Gobierno toma algunas medidas para bajar los costos de los cruceros, podría mejorar la actividad. Hoy la tasa de puerto implica un 13% del valor del pasaje.

–¿Tienen previsto realizar inversiones para cuando la economía se reactive?

–La compañía invirtió más de u$s 250 millones entre equipos y obra civil, desde 1994 a hoy, tanto en las terminales de carga como en la de cruceros. Entre las inversiones más recientes, instalamos de un sistema de scanners y seguridad digital, para monitorear cada contenedor desde que ingresa hasta que sale de las instalaciones. También se colocaron paneles solares y se certificó la norma 51001 de eficiencia energética, antes que la nueva Ley de Energías Renovables lo estableciera como obligatorio; y se implementaron mejoras en la utilización de combustible para las grúas de carga. Y si se da el crecimiento que esperamos, haremos más inversiones en equipos y espacio de operaciones.