Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

"El Mundo y los inversores deberían evaluar a la Argentina como un país serio"

Jorge Brito (hijo) ingresó a Banco Macro como cadete, y en la crisis de 2001 desarrolló el liderazgo de la entidad en el NOA. En 2006 asumió como Gerente General del banco, cargo que dejó al ser electo vicepresidente de River Plate en diciembre de 2013. En el club se hizo cargo del área económica y financiera. Actualmente es director del Banco Macro y presidente de la empresa de energías renovables Genneia que, entre otras actividades, opera el Parque Eólico Rawson, el mayor de la Argentina, y otras siete centrales térmicas en tres provincias. Está casado con Gabriela Vaca Guzman y tiene dos hijas, Alina y Emma

"Estamos muy confiados", dice Jorge Brito (hijo) cuando habla del futuro de Genneia, la empresa de energías renovables que preside y que se adjudicó cuatro proyectos en las dos últimas licitaciones de energías renovables que el Gobierno realizó este año. Sus objetivos son ambiciosos: la compañía planea invertir u$s 900 millones en los próximos tres años y consolidarse como la principal empresa de generación de energía eólica, con un 20% del mercado. "Paralelamente seguimos analizando otros tipos de energías alternativas, como solar o de bio, y apuntamos a que la compañía haga una IPO en el mercado externo en los próximos dos o tres años", explica el hijo del fundador de Banco Macro.

–¿Cómo avalúa las recientes licitaciones de energía renovables realizadas por el Gobierno?
–No haber hecho nada en todos estos años le ha generado un perjuicio económico muy importante al país. Pero nos da también la oportunidad de poder hacer, en función de errores cometidos en muchos países, un parque de última generación con inversiones muy por debajo del promedio de otros países, como España. De acá a dos o tres años, la Argentina, desde los recursos y la tecnología, va a tener de los principales parques del mundo.

–¿Se presentarán en las próximas licitaciones?
–Muchas veces se mira el precio como el único factor del rendimiento económico. Y es uno de los factores. En un negocio de tan largo plazo se arbitra mucho con la tasa de interés y, por eso, uno de los fundamentos por los cuales este Gobierno ha logrado bajar casi a la mitad el costo que tenía hasta diciembre del año pasado es un porcentaje por la tecnología, que ha bajado por la crisis europea, pero principalmente por la baja del costo de la tasa de interés.

La idea es seguir participando pero habrá que ir viendo cuándo y cómo. Hoy la limitante no la tenemos sólo en la generación sino también en el transporte. Para que haya próximas licitaciones debiera haber una inversión importante en la línea de transmisión.

–¿Se podrá cumplir con los plazos de los proyectos de energías renovables?
–Son plazos muy ambiciosos y las penalidades son muy altas para que no los cumplamos. Pero tenemos experiencia y proveedores muy serios.

–¿Cómo impactaron las marchas y contramarchas por las tarifas de electricidad?
–Es más un tema de los generadores o de las distribuidoras. Hubo una cuestión de un derecho adquirido que sentía tener la gente y una decisión correcta, y que todos sabíamos que tenía que hacerse, pero que tal vez se hizo de forma apresurada. Lo concreto es que hay un acuerdo de cinco años para que gradualmente se pueda llegar a las tarifas que tenemos que tener para que haya inversión.

Con la red en transporte y distribución saturada, uno no puede pedir inversiones si no tiene un marco tarifario y una rentabilidad apropiada. Afortunadamente los inversores y el mundo ya debieran evaluar a la Argentina como un país serio, con un marco tarifario con el que de acá a un tiempo van a llegar a la rentabilidad que tienen en otros países. Soy muy optimista porque el paso que se dio es muy transporte como para dejar en el pasado las tarifas subsidiadas que no tenían nada que ver con un país serio.

–¿Qué balance hace del primer año del nuevo gobierno?
–A este gobierno le tocó tratar a un enfermo en una situación terminal y tuvo que asumir costos políticos muy importantes. Todo eso va a quedar en la historia si la inversión llega. El tema determinante para el próximo año es la inversión y el nivel de actividad. En los libros, todo dice que va a suceder si uno va por el camino de la seguridad jurídica, con una tasa de interés bajando y con una euforia de los inversores como estamos viendo actualmente, aunque tal vez no están llegando al economía real. Ingresan primero por los mercados de capitales, a través del tradicional mercado de deuda soberano y después van al mercado del deuda privado, y seguramente esos fondos van a llegar a la realidad.

–¿Qué expectativas hay hoy con el blanqueo?
–Es una oportunidad histórica para los que tiene fondos no declarados. El mundo te lleva hacía eso, los fondos no declarados dejan de ser secretos. Desde el punto de vista fiscal, a la Argentina le resuelve un tema de corto plazo. Y a futuro le deja una base mucho más amplia de contribuyentes. Estimo que entre el 80% y el 90% de lo que esté sincerando va a ser de fondos en el exterior, que traen aparejado únicamente un aspecto tributario, no de nivel de actividad. El número del blanqueo por ahí va a ser mucho más chico de sinceramiento local.