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El gobierno chino complica a futuros dueños de Syngenta

Las autoridades chinas han advertido a los comerciantes y productores agrícolas que no usen semillas genéticamente modificadas (GM) que no estén aprobadas en la principal zona de cultivos, poco después de que Greenpeace dijera que había encontrado una extendida contaminación transgénica en el maíz.
La medida sin precedentes de las autoridades rurales también se produce luego de que la estatal ChemChina ofreciera u$s 43.000 millones por el gigante de las semillas y agroquímicos Syngenta, algo que atraería tecnología punta al fragmentado sector chino de semillas mientras lucha con una política divisiva sobre los transgénicos.
China no permite el cultivo de variedades de maíz transgénico o de otras semillas de consumo alimentario básico, aunque sí aprueba la importación de algunos cultivos transgénicos para la alimentación animal.
Pese a la estricta posición oficial de Pekín, Greenpeace dijo el mes pasado que casi todas las muestras de campos de maíz en algunas partes del noreste, considerado el granero de China, dieron positivo por contaminación transgénica.
Pekín no comentó explícitamente el estudio de Greenpeace, pero las autoridades locales de las provincias de Liaoning, Jilin y Heilongjiang emitieron avisos a los granjeros y comerciantes de semillas advirtiendo en contra de comprar productos transgénicos en la próxima temporada de primavera.
China legisla duramente a su sector agrícola, que alimenta a sus casi 1400 millones de habitantes.
Años de cultivo intensivo y el uso excesivo de agroquímicos han degradado la tierra de cultivo y contaminado suministros de agua, dejando al país cada vez más vulnerable a la escasez de cultivos.
El agujero en la productividad de los cultivos china es particularmente evidente en el maíz, con un rendimiento medio un 40 por ciento menor que el de Estados Unidos debido a existencias más pobres de semillas, menores parcelas de terreno y una gestión ineficaz de las plagas, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Según informó Syngenta desde su sede central, en Basilea, Suiza, la operación se realizará mediante una oferta pública de adquisición (OPA) en las próximas dos semanas y se espera que concluya a fin de año.