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"El desafío más grande es adaptarnos nuevamente a un período inflacionario"

Marcelo Salas Martínez es dueño de la cadena de cafeterías Café Martínez, que fundaron sus abuelos hace más de 80 años. Se recibió de psicólogo y, al mismo tiempo que ejercía su profesión, junto a su hermano logró expandir el negocio familiar que hoy suma 162 sucursales, 16 de ellas ubicadas en el exterior. Es el actual presidente Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF)

La cadena de cafeterías Café Martínez apuesta cada vez más a su expansión en el exterior. Luego de un desembarco exitoso en Oriente Medio, con sucursales en Dubai y Arabia Saudita, el desafío para este año es crecer en los Estados Unidos. Recién llegado de Texas, su dueño –Marcelo Salas Martínez– ya observa un positivo cambio de opinión en los extranjeros sobre la Argentina.

– ¿Qué perspectivas tienen para el próximo año?

– La compañía viene creciendo bien y rindió en 2015 el doble que el año anterior, por encima de la inflación. El año pasado abrimos casi 40 sucursales y este año abriremos 40 más, 10% fuera del país. Este año se concretará nuestra apertura en Texas, Estados Unidos.

– ¿Por qué Texas?

– Nuestro operador conoce la ciudad de San Antonio. Creemos que los Estados Unidos puede dar para varios franquiciados maestros, por estados.

– ¿Cómo lograrán diferenciarse en un mercado tan competitivo?

– Ya estamos en Dubai, y competimos codo a codo con marcas de primera línea, americanas, europeas y canadienses. La Argentina es un país exportador de marcas. Es el segundo de América. Después hay que buscar un buen operador. Los americanos o europeos son buenos operadores, consistentes, mucho más aferrados a las normativas, pero cuando los argentinos sabemos organizarnos bien somos muy buenos.

Nuestra propuesta no es sólo cafetería. Desarrollamos un buen menú, con algunos productos típicamente argentinos y tenemos el servicio a la mesa, no tan conocido en Estados Unidos. Vamos a hacer un sistema asistido. Te dan un número en la caja y después el camarero te lleva las cosas.

– ¿Cuál es el balance de la apertura de sucursales en Asia y Oriente Medio?

– Ya llegamos a seis. Tres en Dubai, dos en Pakistán y una en Arabia Saudita. La de Arabia Saudita propuso un cambio cultural en la región, que las mujeres puedan trabajar e ingresar a las cafeterías. Es la primera cafetería con una sala especial para mujeres, donde son atendidas por mujeres saudíes.

– ¿Les costó mucho conseguir autorización?

– Lo hizo nuestro operador. Es un mundo muy de tratos personales, de cara a cara.

– ¿Cómo los afectaron las medidas económicas del Gobierno?

–El desafío más grande fue adaptarnos nuevamente a un período inflacionario. La inflación es un cáncer, que le va comiendo el salario a la gente y el dinero que vas ganando. Circula plata pero nadie saca nada. Yo lo encaro con tranquilidad y con la alegría de un nuevo período democrático. Estoy contento con un país con los ánimos más calmos.

Vengo de la convención internacional de franquicias en Texas y hay una lectura distinta de la Argentina. Se ve como un lugar donde se puede nuevamente invertir. Las medidas había que tomarlas, había que ajustar, ordenar. Vamos a atravesar un período de turbulencias y entre julio y septiembre debería acomodarse todo.

– ¿Ya observan cierre de locales en el rubro?

– No creo que vayamos a vivir eso. Hay que sentarse a conversar, que es lo que está pasando.

– ¿Y cambios de hábitos en los consumidores?

– Apenas hay turbulencias los argentinos nos ponemos en modo ahorro. Sobre todo en las provincias, donde siempre ajustan primero. Pero ya se venía sintiendo. En el verano no se movió mucho en la costa. Por suerte, la cafetería es lo último que el cliente abandona.

– ¿Estiman que este año llegarán más franquicias de exterior?

– Si. Lo noté en Texas.

– ¿Los preocupa?

– No hay que ver a la competencia como un enemigo. Si no como alguien que viene a despertar el mercado, como sucedió con Starbucks. Llegaron y crecimos cada vez más. Lo malo es que vengan marcas que hacen las cosas mal. Starbucks y Nespresso vinieron a levantar la vara del café. Eso reaviva el mercado. Cerrarse no sirve nunca. Nosotros teníamos café para llevar, pero la gente no lo pedía, no estaba incorporado. Pero viene una marca de afuera que lo muestra mejor y el cliente despierta.