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El aumento de las tarifas agravó la crisis que atraviesan los hoteles

La fuerte inflación desde diciembre y los tarifazos de luz y gas pusieron en jaque a varios establecimientos que ya padecían baja una ocupación con tarifas estancadas

La tarifa no se recupera: hay tres estrellas porteños por u$s 25 la noche

La tarifa no se recupera: hay tres estrellas porteños por u$s 25 la noche

El sector hotelero argentino no termina de reactivarse. Por el contrario, los fuertes incrementos de tarifas en los servicios de energía, gas y agua se sumaron ahora al fuerte aumento que vienen padeciendo los productos en general desde diciembre, tras la devaluación del peso.

Los hoteleros aseguran que estos últimos incrementos de tarifas, de más de 1000%, fueron el "broche final" a una situación ya crítica, en la que la ocupación aún no se reactiva y, por ende, los retoques no pueden trasladarse a tarifas. Por eso, aseguran que muchos están hoy "al borde del cierre" y otros "apenas cubren los gastos".

"Los aumentos de tarifas no fueron tenidos en cuenta, se esperaba quita de subsidios, pero no quita más el fuerte alza. Primero fue la luz, con subas de 1000% a 2000%. Un hotel porteño que pagaba $ 16.000 mensual de luz pasó a $ 85.000", graficó Graciela Fresno, vicepresidente de Fehgra, entidad que nuclea a 15.000 hoteles de todo el país, además de restaurantes. "En gas, el alza supera el 1000%; en la Patagonia un hotel pasó de $ 5000 mensual a $ 70.000. Y también aumentó el agua, que ya había subido hace dos años en Buenos Aires. Para la hotelería estos servicios son básicos, no puede reducirse su uso y pesan mucho en los costos", destacó Fresno.

El lunes, gobernadores patagónicos se reunieron con el ministro de Energía, Juan José Aranguren, y del Interior, Rogelio Frigerio, para reclamar un límite a las fuertes subas de gas. El Gobierno ofreció un tope de 400% a las tarifas residenciales, que habían subido hasta 1000%, pero dejó fuera a comercios, entre ellos a hoteles, a los que solo propuso el pago en cuotas. "Los servicios comenzaron a pesar más en nuestros costos, el más alto es el laboral y aún no se cerraron las paritarias. Pero esos porcentajes de aumento son no trasladables; si uno ajusta su tarifa se queda fuera del mercado, sin huéspedes. Hoy por hoy, para que el hotel trabaje hay que tener tarifas competitivas. Por eso las subas nos afectan muchísimo", dijo Fresno.

La empresaria explicó que la ocupación es aún baja en general. En Buenos Aires, dijo, en promedio no supera al 50%. El arribo de extranjeros no se recupera y el local, por la alta inflación, está golpeado. "La gente suprime gastos no esenciales, como el ocio, salir a comer afuera o irse de viaje", explicó.

Por eso, en el sector aseguran que es imposible ajustar tarifas, que ya venían golpeadas. "Los demás rubros trasladaron los costos, bebidas, sábanas, etc... pero nosotros no podemos. Muchos hoteles ya venían con deudas, comprometidos; ahora se generó una situación insostenible", explicó. De hecho, en Buenos Aires puede conseguirse alojamiento en un tres estrellas a partir de los u$s 25, muy por debajo de otras épocas.

Según Fresno, "algunos hoteles corren peligro de cerrar; otros están muy mal y otros con muy baja rentabilidad, apenas pueden pagar los costos".

Fehgra pidió reuniones con las carteras de Energía, Turismo y la Jefatura de Gabinete para encontrar una solución y está a la espera de la respuesta.