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El arte argentino también se ofrece en las grandes subastas de Nueva York

En el marco de una semana de ventas de arte latinoamericano, se subastaron 35 obras de autores nacionales por más de u$s 2 millones. Las mayores ofertas fueron generadas por Pettoruti; Berni; Seguí; Quinquela Martín y Molina Campos

En los remates autodenominados Arte Latinoamericano, generalmente un 10% de las obras presentadas pertenecen a artistas nacidos en nuestro país. El fuerte de las ventas es el Arte Mexicano, siendo las obras más cotizadas las de Rufino Tamayo Diego Rivera y Frida Kahlo, a quienes le sigue la obra del colombiano Fernando Botero. Pero ahora es el Arte Cubano el que aporta mayor cantidad de ventas. De Argentina lo que obtiene mejores resultados es la obra de Pettoruti; Berni; Seguí; Quinquela Martín y Molina Campos.
En este marco, la semana pasada se recaudaron u$s 48 millones en la venta de 350 obras en tres subastas. Sotheby’s vendió un linda obra de Pettoruti, ‘Copa Azul’, en u$s 225.000. Creo que ha sido una buenísima compra y su actual dueño debe estar más que contento. Phillips vendió dos obras tempranas de Guillermo Kuitca, y un Le Parc (quien acaba de inaugurar su primera exposición en un Museo Americano, el Pérez Art Museum en Miami), en 37.500 dólares.
Por su parte, Christie’s logró el récord para la obra de Kuitca al venderla en u$s 511.000, tres colchones con pintura y dibujos que describen partes del mapa de Alemania. La obra había sido expuesta en la Bienal de San Pablo y su marchand allí la vendió a un coleccionista local. Recuerdo una instalación de varios de estos colchones pintados en la nueva Tate Gallery de Londres que estaba presentada en una sala individual.
Guillermo es un artista internacional que trabaja aquí, pero la mayoría de su obra se encuentra en el exterior. Un típico Antonio Seguí logró u$s 87.000. En un brillante informe de Consultar/dgb, los actores principales de las subastas de arte argentino, vemos que en volumen de ventas nuestros artistas sólo representan un 4% de las ventas (u$s 1,9 millones).
Incluso sorprendió que una obra de Alfredo Guttero, que se vendió en u$s 94.000, fuera comprada por un coleccionista brasileño.
Fueron dos obras muy similares de Rufino Tamayo las de mayor precio de las ventas, sobre su típico tema de Sandías. Una se vendió en u$s 2,3 millones y la otra en u$s 2,2 millones, la de mayor precio tenía como valor agregado que había sido de la Colección de la bella Audrey Hepburn, quien la tenía en su casa en Suiza.
De Botero se lograron grandes precios. Una monumental escultura logró u$s 1,8 millones. Y son los desarrolladores de Real Estate en Miami los mejores compradores de sus esculturas de gran tamaño. También se vendió una lindísima e importante pintura que llegó a u$s 1,4 millones y otra a u$s 1,3 millones, mientras que un redescubierto Frida Kahlo inconcluso trepó a u$s 1,8 millones.
Desde 1979 se realizan estas subastas y ahora la presencia de arte cubano muestra una fuerte demanda con una colección de 16 obras que se presentó, la mayoría adquiridas en la prestigiosa galería Cernuda Arte de Coral Gables, que se vendieron en u$s 3,3 millones y resultaron muy disputadas y hasta duplicaron su estimación en el precio final.
La gran alegría por mi parte fue ver un nuevo récord para el mayor escultor actual en mi opinión, el uruguayo Pablo Atchugarry (1954). Uno de sus mármoles de dos metros de altura se vendió en u$s 420.000 y han sido los coleccionistas argentinos los primeros en fomentar su obra, adquiriéndola en su taller de Punta del Este.
Ahora hay varios edificios, como el Fendi de Miami, donde se pueden ver grandes esculturas realizadas con estilo personal y gran creatividad. No es muy importante el volumen de estas ventas, pero para las rematadoras es un buen anzuelo para atraer compradores de América, quienes compran también otras cosas en remate como joyas y muebles.