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El arte argentino arranca enero con la mejor exposición del año

Habrá apenas siete días para recorrer la obra de Víctor Cúnsolo, italiano de nacimiento y argentino por adopción. Realizó cerca de 200 obras durante su vida artística. Se convirtió en el mayor exponente del arte metafísico

La Fundación OSDE (Suipacha 658), está realizando la mejor exposición que ví en el año. Hasta el Sábado 14 y con entrada gratuita. El horario para visitarla es de lunes a sábados de 12 a 20 hs. Allí se puede disfrutar de las 36 obras más lindas de este gran pintor argentino que no debe haber realizado ni 200 en su corta vida. Es el mayor exponente de los artistas metafísicos en nuestro arte, junto a Onofrio Pacenza y Horacio March. Nació en Siracusa, Italia, en el año 1898 y llegó a Buenos Aires cuando tenía tan sólo 15 años. Vivió en Barracas y allí trabajó en una carpintería (hay una obra en la exposición que la recuerda). Con 19 años comenzó a estudiar dibujo y pintura en la Sociedad Unione e Benevolenza. Allí conoció al también italiano, Giovanni Del Prete, de quien se hizo amigo. Del Petre le presentó a Victor Pissarro con quien compartía estudio en la esquina de Pedro de Mendoza y Australia, en la Boca. Juntos formaron un grupo llamado ‘El Bermellón’, pero al poco tiempo, Del Petre y Pissarro parten a Europa, dejando a Cúnsolo a su suerte. Una de sus primeras pinturas, ‘La familia’ de 1920, nos muestra un tema frecuente de los inmigrantes, la despedida de los marineros. De un realismo con tintes ingenuos, Cúnsolo nos presenta su tarea como paisajista con temas exclusivos como La Isla Maciel, Barracas y La Boca. Sin duda que frecuenta a Fortunato Lacámera, que realizaba una pintura post-impresionista con tintes puntillistas. Cúnsolo comenzó a utilizar la espátula como medio de expresión, ésta era la técnica que utilizaba el dueño del barrio: Benito Quinquela Martín, quien pienso fue el primero en organizarle una exposición en ‘La Peña‘ (1927), en los bajos del Café Tortoni en la Av. De Mayo. Creo que el mejor momento de Victor Cúnsolo es el año 1931, cuando expone en la Asociación de Amigos (Florida y Viamonte) sus obras mas espectaculares, las cuales muchas de ellas, hoy están en la muestra de OSDE.
La tuberculosis era un drama de la época y el artista parte a Chilecito en La Rioja, a buscar un clima y aire más sano. Allí continúa pintando, y realiza una obra casi surreal donde muestra a Chilecito con nieve, semejante a la Plaza Roja de Moscú,(obra en exposición Colección Roma, Alta Gracia, Córdoba). También realizó algunos retratos pero no son obras para recordar.
Cúnsolo vuelve a Buenos Aires y muere en 1937, cuando acababa de cumplir tan solo 39 años. Sus obras parecen detenidas en el tiempo, son como escenografías donde faltan los actores y el movimiento. Su paleta es baja y son los grises y los verdes sus tonos preferidos, es una Boca mas real que la soñada por Quinquela, quien la llenó de colores, de movimiento y de trabajo. Casualmente las obras de Cúnsolo, dejan verla real, gris, nostálgica, sin trabajo, detenida ante la crisis del ’29 y la competencia de Puerto Madero. Sus composiciones son abigarradas y hay un clima italiano que nos puede recordar a Giorgio De Chirico, que inventaba construcciones, no obstante, Cúnsolo pintaba su aldea, que era la Boca y aledaños. Hace 31 años el Museo Sívori, realizó una exposición de sus obras, y creo que pasaran otras tres décadas para que se repita. No dejen de visitar la exposición, no se arrepentirán. Las pocas obras de su vida y el interés que tenemos los coleccionistas por ellas, hacen que se paguen buenos valores. Sólo 15 se han vendido en subastas en los últimos 15 años. Dos de ellas se han pagado más de u$s 200.000 y una de Chilecito u$s 130.000.
Felicitaciones a María Teresa Constantin por esta muestra que además reúne obras de sus amigos y contemporáneos, como el poco conocido Mario Giordano La Rosa, otro genio de nuestro arte.