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Dos buenas noticias del último año

Para el exsecretario de Energía Daniel Montamat, 2016 cerró con dos buenas noticias que no fueron "debidamente subrayadas por la propia comunicación oficial".
La primera de ellas es el éxito que cosecharon las rondas 1 y 1.5 del Plan RenovAr, a través de las cuales, "en un país que durante años relegó la inserción en la matriz energéticas de las renovables, se adjudicaron proyectos por 2.400 MW".
El especialista describe la segunda buena noticia de la siguiente manera: "En una visión de largo plazo, yo veo –en el mundo, y en la Argentina, con potencialidades muy importantes– una transición intrafósil. El gas natural (que tiene ya un lugar muy importante, siendo el principal recurso en nuestra matriz primaria y la principal fuente de abastecimiento eléctrico) consolida por segundo año un crecimiento en su producción local". De este modo, y luego de una suba de 3,9% un año antes, en los primeros 10 meses de 2016 el incremento fue de 5,3% respecto del periodo anterior.
"El epicentro de la crisis energética tiene que ver con el gas natural, porque nos quedamos sin reservas probadas de gas y dependíamos muchísimo del gas natural. Entonces, es una buena noticia que el gas empiece a consolidar tendencias de crecimiento en la producción local", desarrolla el exfuncionario.
Es más, en sus palabras, si se resuelve el problema del gas en unos años, todo el resto de los problemas que actualmente posee el sector energético se reacomodarán, incluyendo aquí a la inserción de las renovables.
"La Argentina tiene un gran potencial de gas, incluido Vaca Muerta, 77% del cual es gas. Empezamos a explotar Vaca Muerta por el lado del shale oil cuando deberíamos haberlo hecho con el shale gas", remata.
En este sentido, la potencialidad que podría implicar subsanar la crisis energética argentina no debe ser pasada por alto. "La energía puede aportarle, como inversión, entre tres y cinco puntos más a la tasa de inversión del país", concluye Montamat.