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De la Cárcova en el Bellas Artes: más allá de “Sin pan y sin trabajo”

A 150 años de su nacimiento, el Museo Nacional de Bellas Artes rinde homenaje al artista con una breve, pero suficiente muestra, donde además de rescatar su obra clave, se embarca en su faceta de retratista, funcionario y docente. 

De la Cárcova en el Bellas Artes: más allá de “Sin pan y sin trabajo”

A 150 años del nacimiento de Ernesto de la Cárcova (1866-1927), y a 120 años de “Sin pan y sin trabajo”, el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) rinde homenaje al artista con una breve, pero suficiente muestra, donde se recorre su trayectoria como pintor, pero también como diseñador y funcionario y maestro de artistas.

Desplegada en las salas 29 y 30 del primer piso, la exhibición abre con la potente “Sin pan y sin trabajo”, la obra emblema de De la Cárcova, y la trascendencia que ésta tuvo. El artista supo canalizar una época en la imagen de una pareja sentada ante una austera mesa de madera. La madre, de aspecto desgarbado, amamanta a su hijo mientras el padre golpea la mesa donde apenas hay una herramienta de trabajo. Desde la ventana se ven las fábricas humeantes de una ciudad que comenzaba a industrializarse.

La influencia de “Sin pan…” se puede apreciar en las piezas que la acompañan, realizadas por artistas modernos y contemporáneos como Evangelina Aybar, Antonio Pujia, Carlos Alonso, Gustavo López Armentía y el Grupo de Arte Callejero (GAC), quienes retomaron la composición de De la Cárcova para sus propias versiones.

Los personajes de la versión de Aybar reproducen las mismas poses, pero situados en 2009; en el modesto hogar hay televisor, sillas y manteles de plástico. La reversión de López Armentía cruza la escena con el asesinato en 2002 de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en el Puente Avellaneda, mientras que la del colectivo GAC se trató de una acción gráfica el 1 de mayo de 2002 en la que el nombre de la obra se extendía como línea de texto desde el Congreso hasta Plaza de Mayo.

Foto: prensa MNBA

Además, se exhiben los estudios técnicos realizados a “Sin pan…” por el equipo de Gestión de Colecciones del Bellas Artes que permitieron conocer las diferentes instancias del proceso creativo. “Lo que muestran las radiografías es que de la Cárcova le restó detalles anecdóticos para volverlo una imagen icónica, para poner los datos esenciales del drama humano”, cuenta a Cronista.com la curadora de la muestra, la historiadora e investigadora del arte Laura Malosetti Costa.

En la sala 29 cuelgan los paisajes y los retratos, varios hechos por encargo de familias nobles o incluso por la Corte Suprema de Justicia, que formaron parte de la exposición realizada en 1928, un año después de su muerte, organizada por Amigos del Arte y que aquí se recrea. Faltan los desnudos simbolistas, en su mayoría en manos de una importante familia patricia, que por “una cuestión de impuestos”, se comentaba por lo bajo durante la inauguración, se negó a cederlos para ser exhibidos.

Foto: prensa MNBA

“De la Cárcova era un hombre acomodado. No necesitó pintar para vivir y también tuvo una actividad institucional muy grande”, recuerda Malosetti Costa. “Fue concejal, viajaba a Europa y traía estatuas para las plazas, estuvo en todas las comisiones de monumentos, fue maestro toda su vida, formó un montón de discípulos”, enumera.

“Ernesto de la Cárcova” puede visitarse hasta el 26 de febrero en el Museo Nacional de Bellas Artes, Av. del Libertador 1473, con entrada gratuita.

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