QUIERE MANTENERSE A FLOTE Y SANEARSE SIN LLEGAR A CONCURSO

Con más de $ 300 millones de deuda, Winery busca acordar con proveedores

La cadena asegura que hay buena aceptación de bodegas para refinanciar la deuda; que pagó los sueldos y que le resta abonar a parte de trabajadores eventuales

Winery atraviesa su peor momento. La cadena de vinotecas, controlada por los hermanos Chmea, acumula deudas con proveedores, en su mayoría bodegas, y con bancos.

Aunque en el sector se habla de $ 400 millones a $ 500 millones de deudas, en la empresa admitieron, ante El Cronista, que la misma asciende a poco más $ 300 millones. Fuentes de la empresa aseguran que el 70% es con proveedores, en su mayoría bodegas, y el resto con entidades bancarias.

"Con las bodegas hay una relación de años, se está negociando con ellas para refinanciar la deuda y hay mucho consenso. Y con el sistema bancario es por pago de cheques de terceros", aseguraron.

Hasta hace poco, la empresa pertenecía a los hermanos Moisés, Jaime y Amelia Chmea. Desde Winery, aseguraron que Jaime retomó las riendas de la cadena en septiembre pasado, en la que no había tenido tanta injerencia, ya que se estaba dedicando a otras actividades. "Le compró las acciones a su hermano Moisés y se quedó con el control; pasó a tener el 66%, desde el 33%. Se enfrentó a una reingeniería de la empresa por el cambio en el mercado, el auge de las ventas online y la crisis del sector vitivinícola", argumentó un vocero de la cadena.

En el mercado se habla de un desmanejo de la estructura y de las finanzas. Fuentes del sector aseguran que la cadena fue estirando los plazos de pago hasta acumular demasiadas deudas, en un contexto de caída del consumo de vino. De hecho, como publicó ayer este diario, en 2017 el sector vivió el nivel más bajo en ventas de vino de su historia, con apenas 20,3 litros de consumo per cápita, según el Observatorio Vitivinícola.

Desde Winery aseguran que, con Jaime al mando, buscar sanear sus cuentas sin llegar a concurso de acreedores, buscando la refinanciación privada. Y que no habrá ola de despidos, como ayer denunciaron empleados, ni hay tampoco grandes deudas salariales. "La empresa tenía 185 empleados, se desafectó a 45 personas y hoy continúan 130. A todos se les pagó el sueldo de enero hace una semana, en forma anticipada, como muestra de solvencia y de voluntad de seguir, incluso a los despedidos", aseguró el vocero.

Empleados de la empresa denunciaron ayer que 150 trabajadores reclaman el pago de sus salarios y comisiones desde hace dos meses y que cerca de 70 de ellos están por perder su trabajo. Desde Winery, en tanto, aseguraron que se le adeuda el pago sólo a parte de los empleados eventuales, contratados por el mes de diciembre, "como todos los años, por la mayor demanda de fin de año". "Ellos fueron desvinculados porque fueron contratados por un mes. Son 100 personas, de los cuales a 35 se les adeuda el pago. La empresa ya ofreció saldar la deuda en febrero, en tres cuotas durante el mismo mes", dijo.

La empresa busca desmentir "rumores" que circularon los últimos días para mantenerse en pie. "Winery quiere mantener la estructura de locales. Tenía 24 y otros 6 dentro de Falabella. Sólo se cerraron dos. Uno es el de Figueroa Alcorta y Tagle, porque el predio se vendió para construir una torre. Se podía continuar con el local hasta junio, pero por los costos y como debían cerrarlo de todos modos, se decidió hacerlo ahora. También se cerró el de Santa Fe y Agüero. Pero los 22 locales restantes y los 6 de Falabella continuarán abiertos", destacó el vocero. "La empresa está en un momento difícil, pero quiere mantener la estructura y los empleados, negociando con los proveedores sin llegar a la Justicia. Y hay un gran apoyo de las bodegas. Es una marca muy reconocida, de muchos años y en ubicaciones privilegiadas", comentó.

Tags relacionados