Con el inglés no alcanza pero la mayoría de los CEOs no sabe hablar otro idioma

Como cara pública de una multinacional, los máximos responsables ejecutivos están cada vez más obligados a reflejar la cultura del país donde trabajan, incluido el idioma. El creciente dominio del inglés crea resentimientos pero ser políglota permitiría una mejor relación con el personal y también con los consumidores

Para los CEOs globales conocer la lengua de origen del país donde están ejerciendo sus funciones se convirtió en un requisito cada vez más importante para ganar la adhesión de empleados, colegas y socios.
De pie frente a miles de inversores de Deutsche Bank AG, muchos de ellos enojados, Anshu Jain sabía que se jugaba mucho en su discurso en la asamblea anual del banco más grande de Alemania. "En este día, cada palabra cuenta", dijo a Bloomberg News, Jain en alemán. Por ese motivo, agregó que continuaría en su lengua materna. El ciudadano británico nacido en India pronunció el resto de su alocución de 2000 palabras en inglés. Tres semanas después, renunció por perder la confianza de los inversores. Brady Dougan, estadounidense que tuvo dificultades con el alemán durante los ocho años que dirigió Credit Suisse Group AG, se fue del banco de Zúrich a fines de junio. Si bien su falta de dominio del alemán no les costó su cargo, provocó críticas en los países donde desempeñó su función y privó a los CEOs de una valiosa herramienta para relacionarse con los accionistas, los clientes y los colegas locales. "En una época en la que en gran parte de Europa los controles fronterizos han desaparecido, el idioma aún puede ser una barrera. Los clientes tienen que poder entendernos y en Alemania hablan alemán", explicó a Bloomberg News Kerstin Altendorf, vocero de la Asociación de Bancos Alemanes con sede en Berlín.
Si bien muchas multinacionales con sede en Europa, incluidas Airbus, Daimler y SAP, adoptaron el inglés como idioma de la empresa, eso no alcanza. De acuerdo a la nota de Bloomberg News, como cara pública de la compañía, los máximos responsables ejecutivos suelen reflejar la cultura local, incluido el idioma, que es importante en una época en que el creciente dominio del inglés puede crear resentimientos. Un ejemplo es Georges Plassat, titular de Carrefour, la cadena de supermercados mundial con sede en las afueras de París, que se preocupa por hablar francés en sus apariciones públicas en la nación de origen de la empresa.
Europa es un verdadero paraíso políglota: sólo la Unión Europea consta de 28 países que hablan 24 idiomas oficiales. Es posible que interesados como las instituciones de préstamo y los representantes de los sindicatos no hablen inglés. Así como políticos, reguladores y las figuras de los medios locales, que no siempre son políglotas.
Todo esto contribuye a explicar por qué los máximos responsables que no hablen el idioma local son tan poco frecuentes, aún en las multinacionales de Europa. "En Alemania, es muy importante que un CEO que no sea alemán pueda comunicarse con la empresa", dijo Bjorn Johansson, responsable de una firma de selección de ejecutivos de Zúrich. Sin embargo, agregó que las aptitudes de liderazgo, el conocimiento de la industria y la experiencia deberían pesar más que el hablar varios idiomas en la búsqueda de un CEO mundial.
"Ser políglota permite tener una relación más sólida con los pares, los empleados y los consumidores, lo que es crucial para una empresa como la nuestra", dijo Paul Bulcke, CEO belga de Nestlé, que habla fluidamente holandés, alemán, francés, español y portugués.
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