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Como en Argentina, terminales brasileñas también piden menor carga impositiva

Ejecutivos de las principales terminales coincidieron en que la carga impositiva en Brasil y Argentina es "problemática" y en algunos casos se torna "insostenible"

por  FLORENCIA LENDOIRO

Enviada especial - San Pablo
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Como en Argentina, terminales brasileñas también piden menor carga impositiva

Como en el mercado local, donde son varios los empresarios que cuestionan el costo tributario que pesa sobre la industria automotriz, en el mayor mercado del Mercosur también se hacen eco de los mismos reclamos. En el marco de su participación en el Salón del Automóvil de San Pablo, el presidente de KIA Brasil, José Luiz Gandini, impuso el tema, y el resto de los principales ejecutivos de las automotrices lo siguieron. Habló de la "problemática carga impositiva" en el sector, que ya se transformó en un "insostenible" problema para muchas compañías en Brasil.

Impuestos internos que incomodan en épocas de crisis como la que atraviesa este país, y también tributos por importación de vehículos terminados, que llegan hasta el 65% son pesados. Para firmas como la coreana Kia, una de las mayores importadoras de ese país, se traducen en trabas en el negocio, y representarán una caída en la facturación de 83%.

El ejecutivo de KIA, también presidente de la cámara de importadores brasileños del sector (Abeifa), explicó que se está estudiando con el gobierno esta situación. Pero advirtió que el presidente Michel Temer debe tratarlo en forma urgente. "Deben liberar las cuotas que no utilizaron otras empresas en años anteriores para que compañías, como la nuestra, las podamos usar", dijo en referencia a al programa de reducción impositiva en el que las terminales pueden importar 25% de su capacidad de producción proyectada o 4800 unidades anuales sin pagar los 30 puntos adicionales del Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI).

Al respecto, Antonio Megale, presidente de la cámara que agrupa a las terminales brasileñas (Anfavea), confirmó que hay un cambio en este sistema que está en estudio, pero reconoció que sería "cambiar las reglas de juego en un sector que se encuentra muy sensible". Explicó que solo queda un año con esta protección a la industria local y agregó que "las firmas que realizaron inversiones en el país para aumentar la producción verían muy mal que de repente se beneficie a las 100% importadoras". En tanto Gandini añadió que como consecuencia de los altos impuestos, este año se cerraron 75 concesionarios de Kia y se perdieron 5000 empleos en el grupo.

Otros presidentes de automotrices presentes en el Salón se sumaron a las críticas sobre la complejidad impositiva de Brasil y Argentina. Fue el caso de Carlos Gomes, presidente para América Latina del Grupo PSA (Peugeot, Citroen y DS), quien dividió el tema en dos problemas. "Por un lado, tiene una alícuta elevada (en la Argentina cercano al 56% del valor del vehículo) y por otro, el sistema es muy complejo. En el caso brasileño, hay empresas que tienen departamentos enteros con personal que solo revisan cambios impositivos. Eso incrementa los costos también", dijo. En tanto, Carlos Zarlenga, presidente de General Motors Brasil, dijo que en su opinión "no hace falta que haya subsidios por el IPI sino que lo necesario es ganar en eficiencia, algo a lo que el gobierno brasileño parece que se volcaría porque encara una amplia reforma fiscal, laboral y previsional que seguramente impactará sobre la industria".

Con este marco, competitividad fue la palabra más escuchada de parte de empresarios que no expresan directamente la problemática impositiva y también de altos costos de producción que hay en ambos países. Fue el caso de Lyle Watters vice presidente de Ford Motor Company, quien ironizó con que "nadie quiere pagar impuestos" pero aseguró que lo indispensable es trabajar sobre la competitividad con políticas de desarrollo industrial para que el nivel de impuestos de la región vaya convergiendo en línea con otros países. En esta discusión entra también el tipo de cambio. Según el CEO de Kia "con un dólar a 3,20 reales es imposible importar". Mientras, Zarlenga reconoció que en el caso de GM lo importante es la relación entre el peso y el real, hoy lógica".