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Comercio exterior: camino a la unión

por  Anabel González

Directora de Prácticas Globales sobre Comercio y Competitividad del Banco Mundial (BM)
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Comercio exterior: camino a la unión

En la última parte del siglo XX, la integración comercial ayudó a impulsar el crecimiento económico en los países avanzados y en desarrollo, sacando a millones de personas de la pobreza. Sin embargo, desde comienzos de la década de 2000, la desaceleración de la reforma comercial, el aumento del proteccionismo tras la crisis y el riesgo de nuevos retrocesos repercuten en el comercio, la productividad y el aumento de los ingresos. En este contexto, la integración regional se ve cada vez más como un poderoso motor de crecimiento y nuevas oportunidades.

Integración regional: una tendencia mundial

La tendencia a largo plazo hacia la integración regional es clara: en las últimas dos décadas, hubo un avance constante hacia economías regionales más integradas en casi todo el mundo. En Asia Oriental, se están realizando esfuerzos para concluir las negociaciones sobre la Asociación Económica Integral Regional (en inglés, Regional Comprehensive Economic Partnership) de 16 países. En África, los países trabajan para reducir los costos comerciales y atraer las muy necesarias inversiones en infraestructura.

La situación no es diferente en América latina. El surgimiento de la Alianza del Pacífico, un ambicioso y progresista mecanismo de integración que incluye a Colombia, Chile, México y Perú, ha reavivado el impulso de la integración regional destinada a liberalizar el movimiento de bienes, servicios, personas y capital entre los países participantes. También es una buena plataforma para fortalecer aún más las relaciones comerciales con los países de Asia y el Pacífico. El reciente interés de la Argentina de integrarse a la Alianza del Pacífico, la dinámica económica cambiante en el Cono Sur y el renovado interés por estrechar los lazos entre México, Brasil y la Argentina proporcionarán seguramente un renovado impulso para la integración en la región.

¿Por qué tiene sentido en lo económico? ¿Por qué la integración regional genera tanto interés entre los responsables de formular políticas en las diferentes regiones del mundo? Suele argumentarse habitualmente que la integración regional solo puede desempeñar un papel limitado en la mayoría de las regiones, incluida América latina y el Caribe, debido a la similitud de las dotaciones entre sus países.

Si bien esto sucede con frecuencia, esta visión tradicional no reconoce que una cooperación regional más profunda puede aprovechar la proximidad y la complementariedad en la producción de bienes y servicios. Es un hecho que la actividad económica está agrupada geográficamente, ya sea porque los costos comerciales son más bajos o porque los determinantes del desempeño económico, como las dotaciones y las instituciones, son similares entre los países vecinos. Los responsables de formular políticas reconocen a nivel internacional que la integración regional es vital para el crecimiento económico y el comercio y, por consiguiente, para la creación de más y mejores empleos.

En un estudio que acaba de publicar la Oficina Regional del Economista en Jefe para América latina y el Caribe del Grupo Banco Mundial se describen importantes ventajas de la integración regional para las economías latinoamericanas: se identifican claramente las ganancias de eficiencia asociadas a una mayor integración entre la zona meridional y la zona norte de la región. Según el estudio, las ganancias de eficiencia promedio que países como la Argentina y México podrían obtener de los socios regionales de fuera de su subregión son comparables a las que podrían alcanzar negociando con países de otras partes del mundo.

Tres obstáculos

¿Qué se necesita, entonces, para impulsar el comercio intrarregional en América latina?

Los costos desproporcionadamente elevados
La integración latinoamericana sigue empañada por costos comerciales relativamente altos, asociados en su mayoría a la geografía de la región, pero exacerbados por la mala calidad de su infraestructura material e inmaterial. Si bien la tarea de abordar la infraestructura material representa una agenda ambiciosa debido al tamaño de las inversiones que se necesitan, se podría prestar más atención a los componentes inmateriales relacionados con el mejoramiento de la facilitación del comercio y la gestión fronteriza. Por ejemplo, la aplicación del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio constituye una oportunidad para que los países fortalezcan la coordinación interinstitucional en las fronteras y aumenten el diálogo entre los sectores público y privado acerca de la facilitación del comercio. Estas son medidas que pueden conducir a la reducción de los costos comerciales.

Medidas no arancelarias complicadas

Estas se refieren a todas las medidas distintas de los aranceles que afectan la libre circulación de bienes y servicios a través de las fronteras e incluyen medidas técnicas relacionadas con las normas y las especificaciones de calidad de los productos, como las normas sanitarias y fitosanitarias y los obstáculos técnicos al comercio. También incluyen medidas como las licencias de importación, las medidas de control de precios, los subsidios y las normas de origen. Las iniciativas para minimizar las distorsiones comerciales asociadas a estas medidas -muchas de ellas con objetivos perfectamente legítimos- pueden tener un gran impacto en la competitividad de América latina.

Limitaciones regulatorias

Abrirse al comercio es un mecanismo clave para atraer la inversión extranjera directa y aumentar la competencia en los sectores de los servicios. Sin embargo, se necesita que la mayor apertura comercial se coordine con la reforma regulatoria de manera que se establezcan normas adecuadas que aborden fallas relevantes del mercado y fomenten la prestación competitiva de servicios.
Enfrentar estos desafíos básicos con estrategias integrales que incluyan aportes no solo de los gobiernos, sino también del sector privado, ayudará a garantizar un futuro más promisorio para la integración comercial de América latina.