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Carlos Nuñez: "Buenos Aires es el puerto más caro del mundo para los cruceros"

El gerente General de Costa Cruceros para la región asegura que la temporada será menor por los altos costos para operar en la Argentina, Brasil y Uruguay. Agrega que un itinerario de una semana por estos países cuesta tres veces más que en Europa y cuatro veces más que en el Caribe. En Buenos Aires pesa, dice, sobre todo el alto costo de la hidrovía. Para 2017 se prevé incluso el arribo de menos barcos

Luego del récord del verano de 2013, el sector de cruceros sigue en baja, con la menor llegada de buques y pasajeros al puerto porteño. Serán 101 recaladas, con 301.000 pasajeros abordo, un 9% menos que la temporada previa y lejos de los 510.000 turistas de tres años atrás.

Carlos Nuñez, gerente General para la región de Costa Cruceros, explicó en una entrevista a El Cronista que los altos costos para operar en Sudamérica conspiran contra el desarrollo de esta industria y anticipa que las expectativas para el próximo verano no son mejores.

Como dato positivo, muchos turistas anticiparon su compra el año pasado, ante la expectativa de la anunciada devaluación.

"A nivel oferta de cruceros en la región, es similar al año pasado. Operamos con dos barcos grandes, Costa Fascinosa y Costa Pacífica. Lo que cambió fue la comercialización. La devaluación anunciada generó cambio de hábitos, con anticipación de reservas, y la temporada terminará siendo exitosa", explica. Añade que el pico del negocio fue en el verano 2013, con 510.000 pasajeros en el puerto. Nosotros teníamos cuatro naves en Sudamérica. "Los barcos salen siempre completos, trabajamos con dos años de anticipación y vendemos desde un año antes. El que reserva primero compra más barato" dice.

–¿Por qué todas las empresas traen menos barcos?
–La región (Argentina, Uruguay y Brasil) perdió competitividad desde 2012 y por eso llegan menos barcos. En 2011 había 20 grandes barcos de Costa y sus competidores. Hoy hay 10. Habrá 100 recaladas en Buenos Aires frente a 160 del mejor año. –¿Qué previsiones hay para el verano de 2017?
–La baja será sensible, de 10 barcos se pasaría a 5 o 6. Nosotros vamos a operar con dos. Este y 2017 son años de transición. Pero más allá de la coyuntura hay mucho por crecer. Hace 15 años los buques operaban con 900 pasajeros, hoy son de 3800 o más, eso permitió bajar costos.

–¿Por qué habrá menos oferta?
–La región creció mucho en la década, el público descubrió los cruceros. Pero decreció por varios factores como falta de infraestructura adecuada y los altos costos. Mejoró el área de atención de Buenos Aires. Se pasó de buques de 1500 o 1800 pasajeros a 3000. La industria invirtió en barcos de última generación y de mayor capacidad. Hubo un cuello de botella en la región, sobre todo en Brasil. Y Buenos Aires es el puerto más caro del mundo, sobre todo por el alto costo de la hidrovía. Operar un barco siete días en Sudamérica es tres veces más caro que en Europa y cuatro veces más que en el Caribe. Cuesta u$s 500.000 operar un barco de más de 3.000 pasajeros en el puerto porteño, entre hidrovía, tasas de la terminal y demás servicios portuarios.

Tuvimos inflación en dólares, similar a la de pesos. Se piensa que el impacto económico es sólo para el puerto, pero quien se beneficia es la ciudad. Un crucerista gasta más que un turista porque tiene menos tiempo para pasear. Las Islas del Caribe promocionan la llegada de barcos con bajas tarifas por el impacto que tienen sobre sus economías. Sudamérica tiene el enorme beneficio de tener su alta temporada a la inversa que en Europa. En los próximos años se van a agregar más barcos de mayor tamaño. Tenemos 25 naves en funcionamiento y ocho pedidos de barcos para ser entregados hasta 2020. Los destinos que se preparen tendrán más posibilidades de recibirlos.

–¿Cuál es la causa de la pérdida de barcos entonces?
–Se perderán barcos por no tener ajustes tarifarios lógicos. Y aparecieron otros destinos atractivos en contraestación de Europa, como el Sudeste Asiático, Australia y Sudáfrica. La región necesita ser más competitiva. La parte positiva es que el público en Sudamérica descubrió los cruceros en los últimos años y no los abandonará. Solucionado el problema de los altos costo, hay un enorme potencial. –

¿Cómo está la demanda?
–Impactó la devaluación del real y de otras monedas en la región y hay más competencia de otros destinos, como el Caribe, donde los cruceros son más baratos por los costos para operar.

–¿Los afectó la devaluación local de diciembre?
–Tomamos previsiones. De 2011 a 2015 hubo cepo, que no fue lo ideal. Se intentó desestimular el gasto en el exterior pero la industria de cruceros siempre tuvo la balanza comercial a favor, porque el 70% son extranjeros y el 30% argentinos.

–¿Qué expectativas tiene con el nuevo gobierno?
–Hay una sensación de renovación y aire fresco. Venimos operando muchos años, pasamos por todos los gobiernos. Ojalá se puedan fijar políticas claras. En los últimos años hubo una distorsión en los viajes al exterior, algunos recuperaban el 35%, pero para otros era un costo. Creo que seguirán viajando. Las cuotas siguen por el momento, estamos renegociando.

–¿Qué medidas cree necesarias para el sector?
–En el país, lo prioritario es la revisión de las tarifas portuarias y del uso de la hidrovía.

–¿Cómo está la empresa, a cuatro años de la tragedia del Costa Concordia en Italia?
–Está recuperada. Es algo que no se olvida, murieron 32 personas; fue un golpe muy fuerte, pero pudo recuperarse por su trayectoria, por la fidelización de huéspedes de muchos años y hoy proyecta más barcos. Fue un antes y un después para la industria, cambiaron protocolos de seguridad. En Europa afectó mucho a las ventas por un tiempo, en Sudamérica no.