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CEOS de automotrices reaccionaron ante amenazas de Trump en el Salón de Detroit

En el evento que se realiza en la ciudad emblema de la industria, los CEOs dicen que el sector trabaja a largo plazo. Trump quiere subir impuestos a los que no fabriquen en EE.UU.

CEOS de automotrices reaccionaron ante amenazas de Trump en el Salón de Detroit

Ni los lanzamientos de autos lujosos, ni los vehículos eléctricos y autónomos que dominarán el mercado en poco tiempo fueron los temas más importantes que dominaron la inauguración del Salón del Automóvil de Detroit (NAIAS, por sus siglas en inglés). Ayer, la jornada estuvo marcada por lo que ya son fuertes cruces entre el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, y las principales automotrices del mundo. Trump amenazó con aplicar sanciones arancelarias a las firmas que no produzcan en suelo estadounidense y los CEOs presenten en el Salón de Detroit comienzan a decir en voz alta que las decisiones de dónde fabricar vehículos se hacen a largo plazo y son parte de un modelo de negocios que no puede cambiarse de un día para el otro, aún cuando un Gobierno amenaza con imponer mayores impuestos y esto los obligue a adaptarse.

Mary Barra, la CEO de General Motors, lo dijo claramente luego de que la firma presentó nuevos modelos.

Ante la consulta de periodistas sobre las declaraciones de Trump, aseguró que la compañía no mudará la producción del Chevrolet Cruze que ensambla en México a Estados Unidos. "Las decisiones sobre dónde se producen los vehículos llevan entre dos y cuatro años, y son muy significativas", argumentó. Trump había señalado a ese vehículo como uno a los que les aplicaría aranceles si no se fabricaba en su país. "México está enviando modelos del Cruze hechos en México a EE.UU. libres de impuestos a través de la frontera. Háganlos en EE.UU. o paguen un gran impuesto fronterizo", publicó Trump en Twitter.

El presidente de GM Estados Unidos, Alan Batey, también reforzó la postura de la compañía.

En diálogo con El Cronista dijo que "es muy temprano todavía para especular sobre lo que sucederá en el nuevo Gobierno. Trump aún no está en funciones y no tuvimos la oportunidad para sentarnos y explicarle que esta industria es extremadamente compleja, y además tiene períodos muy prolongados". El ejecutivo recordó que "la buena noticia es que Barra forma parte de la comisión asesora del presidente electo y ella seguramente tendrá una voz fuerte en la ‘mesa chica’ para explicarle al presidente y su equipo lo compleja que es esta industria". Señaló además que el 70% de los insumos usados para fabricar autos en México provienen de EE.UU. Y fue enfático con que el plan de la compañía se basa en "fabricar en el mismo lugar donde se venden los autos". Por los costos de logística, no sería rentable transportar los vehículos desde mercados que no los demandan.

En Fiat Chrysler, Ford y Toyota, el tema Trump también copó los diálogos.

Sergio Marchionne, CEO de Fiat Chrysler advirtió que "habrá que adaptarse a las políticas aplicadas por Trump, pero que todavía necesita más claridad sobre cómo serán". Aún así, reconoció que "es bastante posible" que deban retirarse de México si se aplican impuestos altos. Ayer ejecutivos de la firma interpretaban las declaraciones como una buena forma de anticiparse sin enfrentarse al próximo presidente, que de hecho, elogió a la Fiat Chrysler. La compañía ya había anunciado el traslado de parte de la fabricación de camiones a EE.UU. junto a una inversión u$s 1000 millones en plantas de Michigan y Ohio. Trump tuiteó: "Otra compañía automotriz está analizando si sus inversiones en México seguirían siendo rentables en caso de tener que pagar aranceles muy altos por fabricar unidades en México e importarlas a Estados Unidos".

En Toyota, la presentación de la nueva generación del Camry hizo incapié en que el modelo está hecho "en Estados Unidos, por estadounidenses y para estadounidenses". La firma japonesa había sido advertida por Trump sobre un eventual cobro de más impuestos sobre el Corolla mexicano que pretenden vender en Estados Unidos

Por su parte en Ford -que ya anunció que suspendió una inversión de u$s 1600 millones para construir una nueva planta en San Luis Potosí, México, al tiempo que anunció otra inversión por u$s 700 millones para ampliar la planta de Flat Rock (Michigan, EE.UU.)- fueron más cautos en las declaraciones. En voz baja, los ejecutivos presentes se limitaban a explicar que las decisiones de la compañía se basan en criterios "de negocios", en referencia a que no debería haber cambios rápidos por temas coyunturales pero la rentabilidad define las ecuaciones.

Las declaraciones de los CEOs sobre el futuro de la industria son determinantes en Detroit, una ciudad icónica para el sector, por la presencia marcada de General Motors y Ford en la vida cotidiana. La zona recién comienza a recuperarse tras más de 15 años de dificultades económicas, en línea con las de la industria local.

El Salón del Automóvil, que recién mañana abre al público, es un acontecimiento importante no solo para la ciudad sino para el mercado de EE.UU. en general.