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A 150 años del nacimiento de Wassily Kandinski, el primer abstracto

Su obra se debe considerar también como precursora del expresionismo. Es uno de los artistas más revalorizados, y sus precios se triplicaron en este siglo

Wassily Vasilevich Kandinski nació en Moscú en 1866, hombre de gran cultura y sobre todo un curioso de todo lo importante de la vida. De joven estudió piano y cello, luego se recibió de abogado y fue un experto en etnografía. Cuando en 1899 visita la exposición de impresionistas en Moscú, queda maravillado por Las Parvas de Claude Monet. Abandona sus cátedras y trabajos para dedicarse solamente a pintar. Viaja a estudiar a Munich donde había dos grandes maestros Von Zugel –con quien estudió Fernando Fader– y Von Stuck, con quien estudió Vasili. Fue una relación conflictiva ya que no lo dejaba utilizar color y todo debía ser realizado en grises (grisaille). El tema del arte en aquel entonces eran las figuras (Raul Soldi decía que eso era el arte serio y los paisajes un mero divertimento), pero nuestro pintor no las pone en sus obras, salvo contadísimas ocasiones.
Su pintura es de pincelada gruesa y con uso de la espátula, con colores puros y brillantes al estilo de los Fauves (fauvistas). Durante cinco años (1909-1914), su obra se convierte en abstracta con líneas, círculos y composiciones muy pensadas.
Después de la guerra es invitado por Walter Gropius a integrar la Bauhaus y se instala en Weimar. Se interesa en la Teosofía y comparten pensamientos con Piet Mondrian. Luego de un período burocrático en Rusia se instala en las afueras de París, en un pequeño departamento y pinta frenéticamente, entre 1926 y 1933 realiza 160 pinturas y 300 dibujos, muchos de ellos desaparecidos o destruidos por la calificación de su arte como decadente por los nazis.
Adoptó la nacionalidad alemana y luego la francesa al final de su vida.
Hoy tanto en Nueva York como en Venecia podemos ver sus mejores obras adquiridas por estos brillantes coleccionistas. También su obra debe considerarse precursora del expresionismo. Fallece en París en 1944. Es uno de los artistas más revalorizados en los últimos 15 años, sus precios se han triplicado en este siglo y a manera de comparación los de su colega Paul Klee están estables.
Un 10% de su obra son óleos y el mayor precio es para el período abstracto, por una pintura de 1909 se han pagado 23 millones de dólares. Sus finas acuarelas, son muy buscadas en el período de la década del veinte y una de 35x50 centímetros se ha pagado 5,7 millones de dólares. Lo mayor de su producción son los grabados, que representan el 75% de las obras en oferta, y valen entre 2000 y 50.000 dólares. Unas cien obras se ofrecen en remates todos los años, por ejemplo durante este mes se vendieron una decena, en Londres y París. Nuestro Museo Nacional tiene una obra estupenda de 1929 que perteneció a la Colección Di Tella y está colgada muy bien en el primer piso junto a una obra de Klee.