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Un tesoro de dibujos que revela la faceta política y erótica de Berni

En el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires se exhiben unas 200 obras del artista cuya existencia se desconocía. Cómo la necesidad de fondos de una familia sacó a la luz otra cara de uno de los maestros del arte argentino. 

por  BELÉN PAPA ORFANO

@bepapaorfano
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Un tesoro de dibujos que revela la faceta política y erótica de Berni

“Antonio Berni. Revelaciones sobe papel. 1922-1981” podría ser otra muestra del multifacético Antonio Berni si los 222 dibujos que cuelgan en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires no mostrasen la faceta más íntima del artista, que gravita entre las pulsiones sexuales, la iconografía religiosa, el contexto sociopolítico y la ilustración para revistas de actualidad. Son obras con un contenido duro, insertas en tiempos de guerra fría, avanzada estadounidense en Asia y dictaduras militares en Latinoamérica.

La galerista Amparo Díscoli recibió el año pasado un pedido para tasar y comercializar 400 dibujos que habían permanecido hasta entonces guardadas por una familia que había tenido estrechos vínculos con Berni y que ahora necesitaba fondos para mudarse. “Cuando las empiezo a estudiar me doy cuenta de que para mi era imposible tasarlas y asignarles valor porque había cosas que nunca había visto, que no podía encontrar referencia y que necesitaban ser estudiadas. Se me empezó a poner la piel de gallina cuando abrí y empecé a ver todo lo que iba a apareciendo”, cuenta Díscoli a Cronista.com tras recorrer con la prensa la muestra. Lo que siguió fue una búsqueda intensa para conseguir compradores que quisieran adquirir el lote completo – la mayoría de las obras fueron a dos fondos argentinos que prefieren el anonimato –y a la par contratar al curador Marcelo Pacheco para que lo investigue.

Pacheco se encontró con carbonillas, témperas, grafitos, lápices y fibras con calidad de museo. Junto a Díscoli se propusieron exhibirlas antes de que volviesen a manos de privados. Así, se cargó al hombro la, en sus palabras, “complicada tarea” de reducir a la mitad el tesoro para ser expuesto, componer un guión curatorial que no es ni cronológico ni temático, establecer relaciones y descifrar fechas –varias carecen de referencia temporal- a partir de algún elemento en el dibujo.

“Una de las cosas interesantes que tienen los papeles es que en muchos casos iluminan sobre sectores iconográficos que Berni no había desarrollado tanto en la parte pictórica y que adquirieron mucho mayor desarrollo en el dibujo. El dibujo en Berni no formó parte de algo que fue un suplemento para la pintura, sino que para él fue un discurso estratégico con una estrategia propia”, explica el curador.

La muestra fue dividida en nueve ejes, con una primera sala donde se despliega un resumen de lo que se verá más adelante. Los trabajos abarcan toda la vida artística de Berni, desde la década del 20 hasta su muerte en 1981. Hay desde retratos, bocetos hechos para los techos de Galerías Pacífico, paisajes rurales con elementos metafísicos hasta la serie de ilustraciones que hizo del boxeador Carlos Monzón para la revista Gente cuando éste defendió su título como campeón mundial de peso mediando.

Los desnudos ocupan un lugar importante a lo largo de su vida artística. En el Moderno se exhiben papeles realizados entre 1927 y 1928 a partir de modelos vivos en los talleres de Othon Friesz y André Lhote en París, bocetos de Ramona Montiel y una sala no apta para todo público con trabajos sobre burdeles, prostitución y los fotomontajes hechos para ilustrar El Decamerón.

- El mundo político de Berni

Pacheco frena la recorrida con la prensa en un dibujo con reminiscencias espaciales. A Berni, como a sus pares Raquel Forner y Juan Del Prete, lo impactó la llegada del ser humano a la Luna. “Los papeles de la luna corresponden a la expedición del Apolo 15. Se pudieron localizar por la aparición del carrito que había proyectado la General Motors –explica- ya que el Apolo 15 fue la primera que llevó un carro a la superficie lunar para la búsqueda de piedras lunares”. Berni reprodujo en papel una foto distribuida por la NASA sobre el hecho. Esta forma de trabajar –foto icónica devenida dibujo- será una constante en toda su producción sobre papel.

Los dibujos del ciclo “Guerras, manifestaciones y dictaduras” son los más interesantes. Pachecho explica que “fue uno de los ciclos más difíciles de clasificar porque eran todas imágenes que tenían que ver con enfrentamientos bélicos o con manifestaciones políticas, pero no tenían los datos claros sobre a qué periodo pertenecían”. En un minucioso trabajo de vinculaciones se descubrieron referencias a la primera y la segunda guerra mundial, a las protestas en París y México de 1968, al asesinato del Che Guevara en Bolivia, a la Guerra de Vietnam y a la Guerra de Corea. Uno de los papeles más difíciles de descifrar, según relata el curador, estaba vinculado a este último conflicto. Llegaron a esta conclusión a partir de elementos como espárragos, árboles enanos y un plato volador. “Corea del Sur es uno de los principales exportadores de espárragos en el mundo especialmente cultivados en árboles enanos. El plato volador tiene que ver con una comida coreana que se usa especialmente cuando los coreanos cumplen cinco años, forma parte de un rito de iniciación”, detalla.

Los trabajos sobre la última dictadura militar son crudos y su iconografía no deja lugar a la duda. Aparecen los Ford Falcon que utilizaban los grupos de tareas para secuestrar personas, escenas de centros clandestinos de detención, de tortura y de represión de manifestaciones. Están fechadas en su mayoría en el año 1980, un año antes de la muerte de Berni. Demuestran que hasta último momento y con varias décadas como artista consagrado no puede ignorar la realidad que lo rodea.    

“Antonio Berni. Revelaciones sobe papel. 1922-1981” se exhibe en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Av. San Juan 350, hasta el 17 de febrero de 2017.