

El alcohol es uno de los productos más utilizados para desinfectar superficies, pero usar una concentración más alta no necesariamente significa que sea más efectivo. De hecho, tanto la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) señalaron la utilidad de preparar soluciones de alcohol al 70% para determinados usos de desinfección.
Una de las fórmulas difundidas por la Facultad de Medicina de la UNAM consiste en mezclar 730 mililitros de alcohol de 96° con 270 mililitros de agua, con lo que se obtiene aproximadamente un litro de solución de alcohol al 70%.

Esta preparación puede utilizarse para desinfectar superficies en las que el cloro podría provocar corrosión o deterioro. De esta manera, el alcohol funciona como una alternativa para determinadas superficies que no toleran los productos a base de cloro.
Mezclar 730 ml de alcohol de 96° con 270 ml de agua: para qué sirve y por qué conviene dejarlo al 70%
La idea de que “más alcohol significa mayor desinfección” puede llevar a una conclusión equivocada. De acuerdo con una publicación de la Revista del Consumidor de 2011, el alcohol etílico utilizado en productos antibacteriales se encuentra en distintas concentraciones y destacó que la solución más efectiva es la de 70%. Incluso señaló que el alcohol en una concentración de 100% tiene poca acción germicida.
Por ello, mezlcar 730 ml de alcohol de 96° con 270 ml de agua no significa reducir innecesariamente su capacidad de desinfección. Se trata de una concentración que permite aprovechar mejor su acción contra determinados microorganismos.
Por ello, la clave no está en utilizar la concentración más alta posible, sino en encontrar la concentración adecuada para el objetivo que se busca.
Así, la mezcla de 730 mililitros de alcohol de 96° con 270 mililitros de agua permite obtener una solución cercana al 70%, que puede usarse para desinfectar determinadas superficies, especialmente aquellas que podrían deteriorarse con el cloro.
Para el Instituto de Turismo de Villavicencio, estas superficies pueden ser:
- Aluminio: el cloro reacciona rápidamente con él, dejando manchas oscuras, picaduras y daños estructurales permanentes.
- Cobre, latón y bronce: provoca una corrosión acelerada, oxidándolos y tornándolos verdosos o negros.
- Acero inoxidable (no resistente): el uso prolongado o muy concentrado destruye la capa pasiva del acero, provocando picaduras y oxidación irreversible
¿Qué diferencia hay entre alcohol de 96° y alcohol al 70%?
El alcohol de 96° tiene una concentración considerablemente mayor de etanol, pero una mayor concentración no implica automáticamente una mayor eficacia germicida.
La recomendación de preparar una solución al 70% responde precisamente a este principio. Al incorporar agua se obtiene una concentración en la que el alcohol puede ejercer una acción desinfectante más efectiva que cuando se encuentra prácticamente puro.
En el caso de la fórmula de la UNAM, la mezcla de 730 ml de alcohol de 96° con 270 ml de agua permiten preparar aproximadamente un litro de solución destinada a la desinfección de superficies.
¿El alcohol al 70% sustituye al cloro?
No necesariamente. Ambos productos tienen usos y características diferentes. El cloro es un desinfectante ampliamente utilizado para distintas superficies, pero puede resultar corrosivo o afectar algunos materiales.
Por ello, el alcohol al 70% puede representar una alternativa para superficies en las que el cloro no sea conveniente, siempre que el material sea compatible con el alcohol y se sigan las recomendaciones de uso correspondientes.
Además, la desinfección debe realizarse después de una limpieza adecuada de la superficie, ya que retirar primero la suciedad ayuda a que el producto desinfectante tenga una mejor acción.





