Hoy México es como una caminadora: mucho movimiento, pero sin avance. Seguimos en el mismo lugar que cuando nos pusimos la ropa deportiva allá en 2017. Más cansados, con más sudor pero sin avance.

Esta analogía la explica el reporte de febrero del think tank México ¿Cómo vamos?, que revela que el PIB per cápita de México en 2025 fue de MXN $192,121, una cifra prácticamente igual que la de 2017. En pocas palabras, la economía produce por habitante lo mismo que hace nueve años.

Ni siquiera el promedio ayuda porque en 2017 éramos 123.1 millones de habitantes y la cifra más actualizada de Conapo del año pasado contabilizó 134.4 millones (11.3 millones de mexicanos más).

Tuvimos casi una década de metabolismo acelerado… y nada más.

Hagamos un poco de memoria para ponernos en contexto.

¿Fue la paridad la razón de fondo? No. El tipo de cambio hoy ronda los MXN $17.87 por dólar, cuando en 2017 estaba en 18 pesos.

¿Fue la mejora del salario mínimo que se cuadruplicó en este tiempo? Tampoco. Si bien los ingresos pasaron de 80 pesos diarios a 315 pesos este año, en términos reales el poder adquisitivo sólo creció 27.5%.

El problema es que MXN $315 pesos al día (9,500 pesos al mes) no alcanzan a cubrir la canasta básica alimentaria que ronda los 10,000 pesos mensuales, pero la canasta completa (que incluye transporte, salud y educación) supera los 20,000.

¿Fue la inflación? En parte sí, de manera silenciosa ha ido horadando al mercado interno. Desde 2017 los precios acumularon una inflación de alrededor del 50%. Dicho de otro modo, el peso que teníamos hace 9 años, hoy vale 50 centavos.

¿Qué faltó? ¿Por qué estamos estancados? O, como lo dice más técnicamente Gabriela Siller, la directora de Análisis Económico de Banco BASE, “México da señales de haber caído en la trampa del estancamiento”.

Los datos del INEGI no mienten: México acumula cuatro años consecutivos de desaceleración, que es la racha más larga desde al menos los años 80. Se invierte menos, se contrata menos, se gasta menos. Y cómo se gasta menos, se invierte menos y el círculo se cierra sobre sí mismo. El Plan México prometió elevar la inversión por encima del 25% del PIB en 2026.

El IMCO lo pone en blanco y negro: para cumplir las metas del Plan México hacia 2030 se necesitarían invertir en promedio u$s 46,200 millones anuales entre recursos públicos y privados. El presupuesto real asignado para 2026 es de 27,200 millones, es decir un hueco de 19,000 millones.

La conclusión del IMCO es que la única manera de saltar de la caminadora a correr en ‘el piso real’ es que haya una ola de inversión privada masiva en energía y logística. Pero a pesar de tener el gobierno una relación mucho menos árida con la IP en este sexenio, no se ven grandes inversiones en el horizonte cercano. Solo el 11% de los proyectos de inversión anunciados desde 2023 han visto la luz.

Para alcanzar una recuperación del PIB per cápita México necesita crecer al menos lo que crece su gente. Hoy, ni eso.

La revisión del T-MEC llega en julio. Es la última palanca grande del año. Si el resultado es favorable, los analistas calculan que la economía podría acelerar en el segundo semestre.

Si no, lo que hoy llamamos ‘casi una década perdida’ dejará de tener el ‘casi’.