

El miércoles, como a millones de madres, me llegó el mensaje al WhatsApp familiar: “¿Viste lo de la SEP? Adelantan las vacaciones al 5 de junio!!”. En pocos minutos explotaron las redes sociales en todo el país con el anuncio sonriente de Mario Delgado cobijado por todos los secretarios de Educación estatales, como un logro de coordinación nacional. La decisión, explicaron, fue tomada por dos razones muy discutibles: la ola de calor y el Mundial 2026 (esa tercera parte que nos toca).
¿Cuánto calor hace ahora versus otros ‘mayos’? Según el Sistema Meteorológico Nacional, este año y el pasado son muy similares y, hasta poco tórridos. Donde realmente hubo una crisis fue en mayo de 2024, que vivimos récords históricos (la famosa canícula) y hubo 125 personas que murieron a causa de la ola de calor. Ese año solo algunos estados decidieron mover los turnos en horario vespertino, como Nuevo León, pero no se acortó en ningún lado el ciclo escolar.
Desde el lado deportivo, ¿cuántos alumnos están directamente ‘afectados’ por los 13 partidos que se jugarán en el país? Sumando los chilangos, tapatíos y regios, son 3.9 millones de alumnos. Esto es 16% de la matrícula nacional. El 84% restante (más de 20 millones de niños) no vive en ninguna ciudad sede y ningún partido los afecta.
Las excusas oficiales son débiles pero el costo que se quiere transferir a las familias, es fuertísimo. Dudo que hayan hecho el cálculo de la factura que ‘el pueblo’ tendrá que pagar por las ineficiencias y falta de preparación del gobierno.
Si la propuesta del sonriente Delgado, que se ha aferrado a su plan avanza, el impacto será tremendo, no solo a nivel de estrés familiar, sino económico. Claro, a menos que este lunes 11 desde Palacio Nacional le enmienden la plana al todavía titular de la SEP.
Además del costo educativo (grave, sin dudas) hay otro que se distribuirá en silencio entre millones de familias mexicanas: el costo del cuidado.
Hagamos el ejercicio, el cálculo que la SEP no hizo. Según la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados del INEGI, 11 de cada 100 niños en edad escolar se quedan solos en su casa. Esto equivale a 2.6 millones de alumnos que hoy, con escuelas abiertas, pasan el resto del día sin adultos que los supervisen. Esos 2.6 millones son el piso. Son los que ya están solos. Pero el adelanto de 40 días de vacaciones deja a muchos más en la misma situación.
Veamos la fórmula desde el lado de las madres: hoy 45% de las mexicanas con hijos trabaja y la gran mayoría resuelven el cuidado con la abuela, la vecina o la hermana. De acuerdo con el INEGI, una de cada 5 madres trabajadoras (poco más de 4 millones de familias) paga por cuidado externo. Una guardería o cuidado infantil privado cuesta entre 1,200 y 12,000 pesos al mes y una niñera cuesta en promedio 7,500 pesos al mes.
Si ponemos un promedio generoso de 4,000 pesos extras en esos 5 millones de hogares suman 20,000 millones de pesos (más de de 1,160 millones de dólares) que las familias mexicanas tendrían que absorber sin haber planeado este gasto.
Mientras pedalean en reversa, una de las alternativas de emergencia soltadas el viernes pasado por la SEP fue que si bien no se movería el 5 de junio como último día de clases, se podrían adelantar las vacaciones y el inicio de clases del próximo ciclo.
Aquí, los mexicanos que tenían planeado, adelantado o incluso pagado alguna salida familiar, también se quedaron colgados del pincel. El pueblo bueno pagará la poca planificación oficial. ¿Alguien hizo ese cálculo?



