

Diablos Rojos del México ya no se define únicamente como un equipo deportivo. La organización construyó un modelo que mezcla entretenimiento, consumo, turismo deportivo y mercado bursátil para convertir al beisbol en una plataforma de negocio con ingresos diversificados.
La estrategia tomó fuerza tras la mudanza al estadio Alfredo Harp Helú, donde el club dejó atrás la lógica tradicional de vender boletos y comenzó a competir por el gasto de entretenimiento de los consumidores.
“La competencia no era el futbol o el basquetbol; eran restaurantes, teatros y lugares donde la gente decide pasar su tiempo”, dijo Jorge del Valle, presidente ejecutivo de la novena escarlata, en entrevista con El Cronista.
Para Del Valle, el resultado fue un modelo centrado en experiencia del usuario con más de 100 opciones gastronómicas, colaboraciones comerciales, activaciones temáticas y consumo dentro del estadio. El objetivo es aumentar recurrencia, ticket promedio y lealtad de marca.
La organización incluso redefinió el estadio como un destino turístico. Según Del Valle, los visitantes internacionales más frecuentes, después de los mexicanos, provienen de EE.UU. y Japón.
“Ya no es solamente la relevancia de un equipo profesional”, dijo.
Del diamante al mercado bursátil
El movimiento más inusual dentro del deporte mexicano fue la llegada del club a la Bolsa Mexicana de Valores, una apuesta impulsada por Alfredo Harp Helú -propietario del equipo-, para institucionalizar el negocio y atraer inversionistas minoristas.
“Cuando buscas llegar a la Bolsa, buscas demostrar que tu negocio es grande y que la gente puede verse beneficiada por invertir en él”, expresó Del Valle.
En su debut sin oferta pública en noviembre de 2024, el precio de las acciones se lanzó en los 1,000 pesos por unidad; sin embargo, directivos explicaron en su momento que buscaban darle un valor adicional a la afición: hacerlos accionistas del equipo.
Por ello, la organización realizó un split accionario para abaratar el precio de las acciones y ampliar el acceso a inversionistas retail. De acuerdo con el directivo, los títulos pasaron de cotizar cerca de 1,000 pesos a niveles de alrededor de 30 pesos tras la división accionaria.
En paralelo, el cambio en la cotización también obligó a reforzar controles financieros y corporativos. La oficina administrativa pasó de 20 a 60 empleados para cumplir con estándares de transparencia y gobierno corporativo, detalló Jorge Del Valle.

El negocio ya no depende solo del beisbol
La expansión de la marca busca mantener ingresos y presencia durante todo el año.
Bajo la estrategia “Diablos todo el año”, el grupo opera equipos de softball femenil y basquetbol, además de eventos de running en alianza con Martí y Sport City.
El softball ya genera utilidades desde su segundo año, mientras que el negocio de basquetbol continúa en etapa de consolidación.
Al cierre de 2025, Diablos Rojos del México reportó ingresos por más de casi MXN$732 millones; mientras que la utilidad neta creció más de 800% a casi 77.5 millones, de acuerdo con el reporte financiero.
El incremento en las partidas financieras fue incentivado por la mezcla de mayores ventas en boletaje, consumo dentro del estadio y un fuerte repunte en patrocinios.
Hasta la fecha, la organización apuesta por alianzas de entretenimiento y retail para ampliar su alcance comercial. Series temáticas inspiradas en Star Wars y colaboraciones con Disney forman parte de una estrategia que busca convertir el estadio en una experiencia inmersiva más cercana a un parque temático que a una sede deportiva tradicional.
Rentabilidad antes que expansión descontrolada
Pese a la diversificación, el club asegura que prioriza disciplina financiera sobre crecimiento acelerado.
Del Valle dijo que la organización evita elevar su nómina deportiva más de 25% respecto a los ingresos obtenidos el año previo, una medida diseñada para mantener estabilidad financiera incluso mientras incrementa inversión en talento y experiencia de usuario.
“Queremos seguir siendo una marca que genere utilidades”, afirmó.
Data, mujeres y nuevas audiencias
El crecimiento de la audiencia también modificó la narrativa comercial del club.
El presidente ejecutivo de la novena escarlata explicó que el promedio de edad de sus aficionados ronda los 30 años y que la asistencia se divide prácticamente en partes iguales entre hombres y mujeres.
Ese cambio permitió atraer marcas interesadas en seguridad, consumo y experiencias enfocadas en mujeres, un segmento históricamente menos visible en el negocio del beisbol mexicano.
Además, la audiencia televisiva pasó de 9 millones en 2021 a 28 millones este año, según cifras compartidas por el club.
Pese a que el Mundial de Futbol 2026 se dirige a un segmento completamente diferente, Jorge del Valle espera que los turistas también visiten el Estadio Harp Helú como parte de la experiencia de la fiesta deportiva.




