

Talos Energy Inc., empresa en la que el empresario mexicano Carlos Slim controla el 80% de su filial local a través de Grupo Carso, anunció lunes la firma de un acuerdo para incorporarse al desarrollo del Bloque 29, en aguas profundas del Golfo de México, operado por la española Repsol.
La compañía con sede en Houston adquirirá un interés de trabajo del 50% mediante un pago contingente de u$s 30 millones, condicionado a la decisión final de inversión (FID), además de un carry de hasta 20 millones de dólares para el próximo pozo exploratorio y el reembolso de ciertos costos previos al cierre. Una vez cerrada la operación, Talos y Repsol serán los únicos participantes en el bloque.
El bloque se ubica en la cuenca Salinas del Sureste, zona que ha registrado más de una decena de descubrimientos en aguas profundas, y contiene los hallazgos petroleros Polok y Chinwol, con un recurso recuperable bruto estimado en más de 200 millones de barriles de petróleo crudo equivalente.
El esquema de desarrollo contempla una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) que podría operar como centro de procesamiento para descubrimientos cercanos, además de múltiples prospectos exploratorios adicionales dentro del mismo bloque.
Talos y Repsol proyectan avanzar hacia la decisión final de inversión en 2027. La operación quedará sujeta a la aprobación de la Secretaría de Energía (SENER) y de la Comisión Nacional Antimonopolio.
El CEO de Talos, Paul Goodfellow, dijo que la transacción refuerza el pilar de crecimiento internacional de la compañía y, junto con una reciente adquisición complementaria en el Golfo de América, busca extender la vida útil de sus reservas.
La operación llega en un momento en que el empresario mexicano Carlos Slim, a través de su control mayoritario de Talos Energy México, se ha convertido en un actor central del sector petrolero privado del país, con una participación indirecta de cerca del 17.84% en el yacimiento Zama.
Slim ha ido concentrando su capital en activos donde ve menor riesgo técnico y mayor retorno, como Zama, los campos Ichalkil y Pokoch y el yacimiento terrestre Ixachi, mientras que en mayo pasado descartó desarrollar el megacampo de gas Lakach en aguas ultraprofundas, al calificar de “irracional” su complejidad técnica frente a alternativas más simples como Ixachi.
Para 2026, Pemex prevé una inversión pública y mixta de MXN $425,000 millones, con la mayor parte destinada a exploración y producción, mientras la petrolera estatal busca reducir su carga de deuda y elevar la actividad en aguas someras y profundas del país.

