

MetLife Xcelerator pasó de tener un grupo reducido de aliados a trabajar con 37 socios estratégicos, más de 10 millones de clientes y u$s 700 millones en primas en un periodo de 18 meses, de acuerdo con Marcelo Tomei, vicepresidente de Xcelerator México en MetLife, durante Finnosummit 2026.
El crecimiento de este modelo apunta a un cambio en la distribución de seguros: las coberturas ya no necesariamente se ofrecen como un producto independiente, sino que pueden incorporarse directamente en los canales que los consumidores ya utilizan, como aplicaciones de fintechs, banca digital, retailers y plataformas de comercio electrónico.
Para Tomei, el reto no está únicamente en vender más pólizas, sino en hacer que la protección sea sencilla de contratar y utilizar.
“No estamos para democratizar los seguros para vender más solamente”, señaló el directivo.
MetLife lleva indemnizaciones a dos horas
Uno de los casos que expuso MetLife durante el encuentro fue el de un socio de comercio electrónico que estableció como condición que las indemnizaciones de sus clientes fueran pagadas en un máximo de dos horas.
Actualmente, 80% de las indemnizaciones de ese socio se pagan dentro de ese plazo, según Tomei.
El cambio, explicó, no comenzó con la incorporación de más tecnología, sino con la revisión del proceso para eliminar pasos innecesarios. Posteriormente, MetLife integró herramientas tecnológicas dentro de la aplicación del socio, incluida inteligencia artificial para la validación de documentos.
La lógica detrás del modelo es que digitalizar un proceso deficiente no necesariamente mejora la experiencia del usuario.
El seguro busca quedarse con el cliente
La distribución de seguros también empieza a adquirir otra función para las fintechs y neobancos: ayudar a mantener la relación con sus usuarios.
Fabricio de Rubín, especialista independiente en distribución y crecimiento del sector asegurador, explicó que un imprevisto financiero puede provocar que una persona deje de utilizar una aplicación o interrumpa sus pagos.
En ese contexto, una cobertura puede funcionar como una herramienta para reducir el impacto de ese evento sobre la relación entre el cliente y la plataforma.
El especialista incluso comparó el seguro con un “cashback futuro”, debido a que la cobertura representa una protección para el usuario, mientras que para la empresa puede generar ingresos desde el momento de la contratación.
De Rubín también hizo referencia al concepto de “Resilience Revolution”, con el que describió una posible siguiente etapa de los servicios financieros, en la que los seguros y la confianza se incorporan directamente a la experiencia del usuario.
Otro de los conceptos abordados fue el de protección contextual, que consiste en ofrecer coberturas a partir de determinadas señales o comportamientos del consumidor.
Por ejemplo, explicó, un comercio que identifica compras relacionadas con analgésicos y gasas podría ofrecer al cliente un seguro de accidentes personales.
México mantiene una brecha de protección
El crecimiento de los seguros embebidos ocurre en un mercado mexicano donde la penetración de los seguros voluntarios todavía es baja.
Durante el panel, Tomei señaló que la penetración de seguros en México se encuentra por debajo de 3% del PIB, mientras que entre las principales barreras para ampliar la cobertura están la percepción de que los productos son complejos o costosos, así como la idea de pagar por una protección que quizá no llegue a utilizarse.
A esto se suma una práctica arraigada entre los consumidores: recurrir al ahorro o a las redes familiares para enfrentar emergencias financieras.
En ese escenario, los participantes plantearon que el desafío para las aseguradoras no necesariamente consiste en competir contra otras compañías del sector, sino contra alternativas que los consumidores ya utilizan para hacer frente a un imprevisto.
El modelo embebido busca cambiar precisamente ese comportamiento al colocar la protección en el mismo punto donde ocurre la compra, el pago o la contratación de un servicio financiero.
Para De Rubín, además, la experiencia del cliente no termina con la contratación. Frente a los requerimientos regulatorios, consideró que las empresas deberían comunicar de manera clara los derechos del usuario antes de contratar, en lugar de trasladar toda la información a los términos y condiciones.
El objetivo, sostuvo, es que el consumidor conozca desde el inicio qué cubre la póliza y cómo puede hacer válida una reclamación, lo que también puede facilitar el proceso cuando ocurre un siniestro.




