

Las emisiones de bonos etiquetados en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) disminuyeron por tercer año consecutivo durante los primeros seis meses de 2026, en un mercado que se ha vuelto más exigente y complejo para los emisores, de acuerdo con datos de la plaza bursátil local y especialistas.
Al cierre de junio, las colocaciones de deuda corporativa etiquetada, incluidos bonos verdes y otros instrumentos Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ASG), totalizaron MXN$ 22,239 millones a través de seis empresas.
La cifra representó una contracción de 39% frente a los MXN$ 36,499 millones colocados en 2025, de acuerdo con datos de la BMV. Con ello, las emisiones de bonos etiquetados hilan tres caídas consecutivas durante los primeros seis meses del año.
El 2023 se mantiene como el periodo más relevante para estas emisiones, con un total de MXN$ 75,857 millones colocados solo durante la primera mitad de ese año, cuando se alcanzó un récord en este tipo de colocaciones.
Bonos sustentables enfrentan un mercado más exigente
La menor actividad no necesariamente refleja una pérdida de interés entre los inversionistas. Luisa Adame, directora de Impacto Sustentable en HR Ratings, señaló que el apetito por estos instrumentos permanece, pero existe una menor oferta de empresas dispuestas a cumplir con las exigencias actuales del mercado.
“Siempre va a haber apetito por este tipo de productos (...) La sobredemanda también se ha mantenido. Entonces sí hay apetito, más bien yo creo que falta un poco de oferta”, mencionó.
El mercado de deuda etiquetada ha dejado de ser un segmento nuevo y los inversionistas son ahora más exigentes respecto de la información, los estándares y la calidad de los proyectos.
“La colocación de deuda etiquetada se puede llegar a volver más complicada justo por estas exigencias que solicitan”, dijo.
Esa mayor complejidad puede favorecer a los bonos tradicionales cuando las empresas tienen una ventana de oportunidad para obtener financiamiento y buscan una alternativa más rápida.
“Se vuelve un poco más complicado que a lo mejor la opción más viable y rápida cuando tienes una ventana de oportunidad para colocar es un bono tradicional”, explicó.
Bonos etiquetados pierden el “plus” reputacional
El atractivo de estos instrumentos también ha cambiado conforme el mercado ha madurado. Adame señaló que actualmente no se observa un beneficio sustancial en la tasa y que el componente reputacional ya no es por sí mismo el principal incentivo para realizar una emisión.
“El beneficio prácticamente llega a ser algo más reputacional, y el querer hacer esta colocación se vuelve más para una estrategia [...] para mejorar y para cumplir tus objetivos dentro de tu estrategia a nivel entidad, más que por algo como sucedía probablemente cuando fue el boom de tener este plus reputacional”, mencionó.
Así, las empresas necesitan contar con una estrategia de sustentabilidad que permita identificar los proyectos, objetivos y uso de los recursos que respaldarán una emisión etiquetada.
México contrasta con el crecimiento global
La contracción observada en México no significa que el mercado global de deuda sustentable esté siguiendo la misma trayectoria bajo todas las métricas.
De acuerdo con Climate Bonds Initiative, las emisiones acumuladas de bonos verdes, sociales, sostenibles y vinculados a la sostenibilidad que cumplen con su metodología superaron los u$s 7 billones en 2026. El mercado tardó 13 años en alcanzar su primer billón de dólares, pero desde 2020 ha sumado casi u$s 6 billones adicionales.
Además, las emisiones alineadas con la metodología de Climate Bonds superaron u$s 1 billón por tercer año consecutivo en 2025, con más de 400 nuevos emisores incorporándose al mercado. Los bonos verdes representaron 64% de las emisiones VSS+ alineadas y Europa concentró 45% del volumen anual.
Cabe aclarar que las cifras corresponden a mediciones distintas. Por un lado, mientras los datos citados por la especialista reflejan el comportamiento de las emisiones que analiza HR Ratings, Climate Bonds contabiliza las emisiones VSS+ alineadas con su propia metodología.
Luisa Adame también señaló que Europa ha observado una contracción conforme aumentaron las exigencias regulatorias.
“Cuando comenzó a haber más regulación, las emisiones comenzaron a disminuir. ¿Por qué? Porque se vuelve más complicado, se vuelve más riesgoso si no lo haces de la manera correcta y si no haces una investigación correcta”, expuso.
México espera recuperación en 2026
Aunque las colocaciones todavía se encuentran lejos de los niveles observados durante el auge de 2023, Adame espera una recuperación durante este año.
“Este año [...] yo creo que podríamos ver como esta recuperación, no a niveles de 2023, ni chance no tampoco 2024, pero yo creo que el año sí podría llegar a cerrar mejor que el año pasado”, dijo.
La recuperación dependerá de que exista una mayor oferta de instrumentos que cumplan con los requerimientos actuales del mercado.
“Yo creo que el apetito sí está ahí, simplemente falta esta oferta que requiere mucho, mucho trabajo previo para poder crear un marco de referencia que esté sólido, técnico”, dijo.
En este contexto, el Gobierno Federal e instituciones gubernamentales serán actores relevantes para incrementar las emisiones de deuda etiquetada en México.



