

Un nuevo estudio de Endeavor sobre el ecosistema emprendedor de Monterrey muestra que la red entre startups, corporativos, inversionistas, universidades y organizaciones de apoyo se fortaleció desde 2022. Sin embargo, esa mayor conexión todavía no se traduce al mismo ritmo en contratos, acceso a capital ni empresas capaces de dar el salto de startup a scaleup.
El diagnóstico, elaborado en colaboración con la comunidad de emprendedores Venture Café Monterrey (que forma parte de la red global de Venture Café Global Institute, creada por el Cambridge Innovation Center (CIC) en Massachusetts), se construyó a partir del mapeo de 153 startups tecnológicas fundadas en Monterrey desde 2015, una encuesta a 49 fundadores y 23 entrevistas con corporativos, inversionistas, academia, organizaciones de apoyo y gobierno.
El estudio revela que el ritmo de creación de nuevas compañías tecnológicas se desaceleró: pasó de 26 startups fundadas en 2023 a solamente ocho en 2025.
Y no sólo eso, aunque la capital regiomontana ha visto crecer a startups, como el unicornio logístico Nowports (valuado en u$s 1,100 millones de dólares) y Skydropx (plataforma de logística y gestión de envíos), las startups regias enfrentan el reto de escalar.
La brecha entre crear empresas y conseguir que escalen es visible en el tamaño de los equipos. De las 153 startups tecnológicas identificadas por Endeavor, solo seis, 3.9%, superan los 50 empleados, mientras que 74% tiene equipos de entre uno y 10 trabajadores. En Ciudad de México, la proporción de startups que supera los 50 empleados es de 4.8%.
El dinero no necesariamente llega a las startups
De los 49 fundadores encuestados, 31 están buscando inversión activamente y 27 de ellos, 87%, consideran que el capital es poco o nada accesible.
El dato contrasta con el peso financiero de Nuevo León, donde existe una importante concentración de patrimonio privado y actividad empresarial. El problema, según el estudio, no es la falta de patrimonio privado en la región, sino la escasez de vehículos especializados de Venture Capital para canalizarlo hacia empresas en etapa de crecimiento..
Monterrey cuenta con ocho family offices, prácticamente los mismos que los de la Ciudad de México, que tiene nueve. Pero la diferencia se amplía cuando se observan los fondos de venture capital: hay 12 en Monterrey frente a 63 en Ciudad de México, una brecha de 5.3 veces.
La dificultad para acceder a capital también cambia conforme las compañías crecen. En las primeras etapas, el financiamiento y la obtención de clientes aparecen entre las principales fricciones; a partir de 1.5 millones de dólares de ingresos, las condiciones macroeconómicas se convierten en el principal freno externo para el 86% de las empresas consultadas.
Paradoja regia: corporativos que son oportunidad y fricción
El estudio revela que para el 61% de los fundadores, el acceso a corporativos y grandes empresas es la principal ventaja estratégica de emprender desde Monterrey, por encima de las conexiones del ecosistema local, con 49%, y de la disponibilidad de talento con experiencia, con 33%.
Pero esos mismos corporativos son también una de las principales barreras para crecer. El 22.3% identifica los procesos de compra lentos como uno de los principales obstáculos para cerrar contratos y 19.6% señala la dificultad para encontrar al tomador de decisiones correcto.
En otras palabras, el actor que podría convertirse en el principal cliente de las startups regiomontanas también es uno de los más difíciles de convertir en ventas.
“Los datos muestran un ecosistema con activos claros, pero todavía con dificultades para convertirlos en escala. Monterrey tiene corporativos, capital privado, talento experimentado y una comunidad emprendedora con fuerte arraigo. La oportunidad está en cerrar la brecha entre tener esos activos y lograr que efectivamente lleguen a los founders”, dijo Patricia Gameros, CMO de Endeavor México, en un comunicado.
Para Endeavor, el desafío de Monterrey ya no es únicamente construir comunidad, sino generar las condiciones para que las empresas que nacen en ella puedan crecer de manera sostenida.
La oportunidad está vinculada también con su posición industrial. Monterrey concentra el 18% de los parques industriales del país y buena parte de la demanda tecnológica de sus empresas todavía se atiende mediante proveedores externos.
Ahí aparece una posibilidad de pasar del nearshoring de manufactura al llamado smartshoring: que la región no solo atraiga operaciones industriales, sino que también desarrolle y exporte las soluciones tecnológicas que esa industria necesita.
La cercanía con Estados Unidos es otro activo todavía subutilizado. El 84% de los fundadores consultados no tiene integración operativa con ese mercado, pese a que el 89.6% de las exportaciones de la zona metropolitana de Monterrey tienen a Estados Unidos como destino.






