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México enfrentó el reciente shock en los precios del petróleo con un impacto acotado frente a otros países de América Latina, aunque con riesgos relevantes en inflación, tipo de cambio y finanzas públicas, dijo Julio Ruiz, economista en jefe de Citi México.

El especialista explicó que, aunque el país es productor de crudo, mantiene una balanza energética deficitaria debido a la alta importación de gasolinas y otros derivados, lo que limita los beneficios directos de un alza en los precios internacionales.

“Si bien México no es un productor importante en el corto plazo sí podrías tener efectos de segundo orden”, señaló en conferencia de prensa.

Inflación podría resentir el impacto

Un escenario de precios del petróleo cercanos a u$s100 podría tener un efecto más relevante sobre la inflación, incluso con el riesgo de desanclar expectativas.

“A nivel de inflación sí podríamos tener un efecto más importante en el presente, que pueda empezar a desanclar a las expectativas”, advirtió Ruiz.

Aunque existen mecanismos que han contenido los precios energéticos, el economista señaló que un choque prolongado podría trasladarse a otros componentes de la economía.

En marzo, la inflación ya mostró un repunte cercano a 4.6%, en medio de un entorno de alta incertidumbre.

Frente fiscal: tipo de cambio y gasto social presionan

El entorno de mayores precios del petróleo también tiene implicaciones fiscales, particularmente en combinación con un tipo de cambio que se ha mantenido “relativamente resiliente”.

Si bien un peso fuerte ayuda a contener presiones inflacionarias, también reduce el valor en moneda nacional de los ingresos petroleros, lo que limita el beneficio de mayores precios del crudo para las finanzas públicas.

A este entorno se suma la presión estructural del gasto, especialmente por el crecimiento de los programas sociales, incluidos los relacionados con pensiones.

“Es una presión que no desaparece hacia adelante se va a seguir incrementando”, señaló Ruiz.

El economista detalló que estos programas crecerán en términos reales en los próximos años, aumentando su peso dentro del presupuesto y presionando el balance fiscal.

Además, advirtió que este entorno podría obligar eventualmente a buscar mayores ingresos.

“En algún momento vas a tener que financiarlo pensar en una reforma fiscal”, apuntó.

Esto ocurre en un contexto en el que también persisten compromisos relevantes en infraestructura y una estrategia de consolidación fiscal, lo que reduce el margen de maniobra ante choques externos.

México, a mitad de tabla en la región

En comparación con otros países de América Latina, México se ubica en una posición intermedia en términos de vulnerabilidad al shock energético, debido a sus mecanismos de contención de precios y su nivel de reservas.

México está “a mitad de tabla” en la región, explicó Felipe Juncal, economista para México y Latinoamérica de Citi.

El especialista señaló que el impacto en energéticos se mantiene “relativamente bajo”, en parte por los mecanismos actuales que han contenido el traspaso de los precios internacionales.

“Los mecanismos que se están aplicando en la actualidad pueden contener ese efecto”, dijo.

No obstante, advirtió que este es solo un primer acercamiento y que el impacto podría cambiar dependiendo de la duración del choque y de ajustes en política económica.