

Los pagos digitales ya pueden seguir operando incluso si un país enfrenta una guerra, un apagón masivo o un desastre natural, gracias a la infraestructura global en la nube que utilizan fintech e instituciones financieras, afirmó Pedro Blanco-Pinto, Head of Business Development para Latinoamérica de Paymentology.
Durante una entrevista para El Cronista, el directivo explicó que el sistema financiero dejó de depender de servidores físicos en un solo país, lo que antes provocaba caídas totales del servicio ante eventos extremos.
“Hubo una ocasión donde Haití fue golpeado por un huracán que destruyó la infraestructura y eso interrumpió completamente los servicios. Ese tipo de eventos impulsó la migración hacia sistemas con redundancia natural”, señaló.
Hoy, esa evolución tecnológica permite que, aunque una región quede fuera de operación, las transacciones continúen procesándose desde otros puntos del mundo sin que el usuario lo perciba.
Adrián Ramírez, director de asesoría de Paymentology, explicó que esto es posible porque las operaciones pueden redirigirse automáticamente hacia otros centros de datos.
“Si hay una afectación en un país, podemos rutear las transacciones hacia otra región o incluso otro continente, sin que el cliente vea una interrupción en su servicio”, dijo.
Para los usuarios, esto significa que pueden seguir pagando con tarjeta, haciendo transferencias o usando aplicaciones financieras incluso cuando hay fallas locales de internet, ataques o crisis en su país.
Sistemas que anticipan crisis
La industria de pagos no solo responde a emergencias, ahora las anticipa mediante planes de continuidad que se activan ante distintos escenarios.
Blanco-Pinto explicó que estos protocolos contemplan desde desastres naturales hasta conflictos bélicos o ataques a infraestructura crítica.
“No es algo reactivo, es un plan proactivo que se ha venido perfeccionando con el tiempo y que entra en operación cuando ocurre una contingencia”, afirmó.
Latinoamérica aprendió a operar bajo presión
En América Latina, estas soluciones cobraron relevancia debido a interrupciones frecuentes como apagones prolongados.
El directivo destacó casos como Ecuador y Venezuela, donde los cortes eléctricos han durado hasta ocho horas diarias, obligando a las empresas a desarrollar plataformas capaces de mantenerse activas en condiciones adversas.
“A raíz de estas situaciones, muchas soluciones nacieron en la región para responder a necesidades concretas”, dijo.
Qué falta en México para lograr mayor resiliencia
Aunque la tecnología ya existe, su adopción en México enfrenta obstáculos, principalmente en regulación y talento especializado.
Ramírez explicó que muchas fintech deben decidir entre construir su propia infraestructura o apoyarse en proveedores globales, lo que puede acelerar su desarrollo.
“Las empresas pueden enfocarse en el producto y la experiencia del usuario, mientras la resiliencia tecnológica la construyen expertos”, comentó.
Sin embargo, también advirtió que el conocimiento técnico sigue siendo una barrera, ya que diseñar sistemas altamente disponibles requiere experiencia especializada.
Potencial alto, pero con freno regulatorio
México tiene condiciones para convertirse en una potencia en pagos digitales, aunque los cambios regulatorios pueden frenar ese avance.
Blanco-Pinto señaló que, si bien el país ha sido pionero en soluciones financieras en la región, aún se necesita mayor coordinación con las autoridades.
“Hay muchísima oportunidad para introducir estos pagos, pero necesitamos el acompañamiento de las autoridades para que puedan crecer”, afirmó.
Ramírez añadió que el reto es equilibrar innovación y seguridad, en un entorno donde los riesgos tecnológicos y de ciberseguridad van en aumento.
“No solo se trata de cumplir con la regulación, sino de exceder los estándares para proteger al usuario y garantizar que el sistema no se detenga”, concluyó.



