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El oro podría escalar hacia un rango de entre u$s6,000 y u$s6,300 por onza este año, niveles que representan un alza potencial de poco más de 25%, en un escenario de alta tensión geopolítica y relajación monetaria en Estados Unidos, de acuerdo con Eduardo Ramos, Senior Market Analyst de VT Markets.

El impulso del metal dorado provendría de una combinación de factores como un eventual escalamiento de conflictos internacionales que reactive la demanda de activos refugio y posibles recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, que reducirían el costo de oportunidad de mantener posiciones en oro.

Riesgo geopolítico y reacción del mercado

Reportes de medios internacionales reportan el despliegue de aviones militares estadounidenses en Medio Oriente, lo que elevó la cautela en los mercados en paralelo al desarrollo de conversaciones diplomáticas en Suiza.

En este contexto, Ramos sostiene que un ataque durante el fin de semana —especialmente si ocurre con mercados cerrados y sin una resolución inmediata— podría provocar un salto abrupto en la cotización del metal.

“Si no hay una resolución, el domingo podría abrir con un gap alcista y mantener un impulso fuerte que, en menos de 24 horas, podría corregirse nuevamente”, dijo el analista en el marco de Expo Money 2026.

No obstante, el propio estratega reconoce que parte del mercado ya ha internalizado un entorno de elevada volatilidad, lo que podría moderar las primeras reacciones si el conflicto no escala de forma estructural.

En lo que va del año, el oro acumula un retorno de 14.8%, al pasar de u$s4,361.55 a u$s5,016.71 por onza, según datos de Bloomberg. En ese período marcó un máximo histórico de u$s5,626.80 el 29 de enero.

Oro y sus catalizadores

Más allá del frente geopolítico, el principal determinante de mediano plazo continúa siendo la política monetaria. Una baja de tasas en la segunda mitad del año reforzaría la tesis alcista al debilitar el atractivo relativo de los bonos del Tesoro y favorecer la rotación hacia activos reales.

Economistas del mercado proyectan entre dos y tres recortes de tasas por parte de la Fed para 2026. Bajo este escenario, Ramos advierte que la confianza en el dólar podría verse presionada en un contexto de elevados niveles de deuda pública en Estados Unidos, lo que incrementaría la demanda de oro como reserva de valor.

En línea con esta visión, analistas de J.P. Morgan estiman que el metal podría alcanzar los u$s6.300 hacia finales del año, impulsado por una demanda sostenida de bancos centrales e inversores institucionales.

Según el banco, las autoridades monetarias adquirieron cerca de 230 toneladas en el cuarto trimestre, lo que llevó las compras totales del año pasado a aproximadamente 863 toneladas, incluso con precios por encima de u$s4,000. Para 2026 proyectan alrededor de 800 toneladas adicionales, en un proceso de diversificación de reservas que, a su juicio, aún tiene recorrido.

¿Qué tendría que pasar para llegar a u$s6,300?

De acuerdo con Ramos, el rango de entre u$s6,000 y u$s6,300 requeriría la convergencia de tres factores. Por un lado, recortes sostenidos de tasas en EE.UU., una escalada geopolítica prolongada y un ingreso relevante de flujos institucionales hacia ETF y derivados vinculados al oro.

En el mediano plazo, el analista identifica una zona cercana a los u$s4,400 como soporte potencial antes de un nuevo tramo alcista, siempre que los fundamentos macroeconómicos acompañen.