

La informalidad laboral en México es un problema que pone en situación de vulnerabilidad a más de la mitad de la población empleada, pues enfrentan salarios base menores al Salario Mínimo, al tiempo que no cuentan con prestaciones de ley.

El año pasado, el promedio de la informalidad laboral en México fue de 54.91%, de acuerdo con estimaciones del Inegi. La mayor parte de los empleados en esta condición no reciben salario mínimo, ni cuentan con seguridad social, fondo de retiro o prestaciones como aguinaldo o vacaciones pagadas.
Sin embargo, el sistema de recaudación fiscal actual y los costos de la formalidad laboral para los patrones, hacen que los negocios insertos en la informalidad no tengan dinero suficiente para pagar impuestos y seguridad social y mantenerse en operación, al tiempo que la recaudación adicional de Impuesto Sobre la Renta (ISR) sería mínima, advierte un estudio de Banco BASE.
El documento titulado “Los límites de gravar a la informalidad en México”, señala que en el Censo del Inegi se registraron 5.21 millones de micronegocios que emplean prácticamente a 19.95 millones de personas.
En promedio, cada empresa emplea a 3.83 personas, con una ganancia para el patrón aproximada de poco más de MXN $32,000 mensuales.
Sin embargo, al considerar los costos de formalizar a los empleados de estas empresas reduciría la utilidad para el dueño del negocio a MXN $6,936 mensuales.
“Esta reducción del 78.32% en la utilidad del negocio demuestra que la mayoría de los micronegocios en México no tienen la capacidad económica para soportar los costos de la formalidad”, advierte el equipo.
Aumento de los costos laborales
En segundo término, en los últimos años se ha incrementado el costo laboral de cada trabajador, a partir del incremento acelerado del Salario Mínimo General.
De 2018 a 2026, el salario mínimo general pasó de MXN $88.36 a MXN $315.04 diarios, lo que representa un incremento acumulado de 256.5%. En la zona libre de la frontera norte, el aumento fue todavía mayor, pasando de MXN $88.36 a MXN $440.87 pesos diarios, equivalente a un incremento acumulado de 399% en el mismo periodo.
“Este crecimiento, si bien ha mejorado el poder adquisitivo de los trabajadores, ha elevado de manera significativa el costo de contratar formalmente, sobre todo en las unidades económicas de menor escala”, advierte el estudio.
Bajo este contexto, se hace cada vez menos viable que las unidades económicas opten por formalizar a sus trabajadores, debido al incremento en los costos laborales.
Baja aportación de impuestos
Además, el código fiscal establece tasas progresivas de Impuesto Sobre la Renta, que dependen directamente de los ingresos de los trabajadores.
El análisis de Banco BASE presenta dos escenarios potenciales de recaudación al formalizar a los trabajadores del sector informal.
Por una parte, detalla el documento, suponiendo que se gravan a los empleados informales que pertenecen al rubro de trabajadores subordinados y remunerados, y asumiendo que la mayoría de ellos recibe la mitad de lo que cobra un trabajador formal, se ocasionaría una recaudación mensual de ISR de MXN $5.67 mil millones de pesos, lo que se traduce en MXN $68.02 mil millones de pesos anuales.
Para 2026, esta cifra representaría apenas el 2.35% del total de la recaudación de ISR y el 0.83% de los ingresos presupuestarios totales.
Por otra parte, al suponer que se gravara a la totalidad de los empleados informales, bajo la premisa de que todos sus ingresos se asimilan al rubro de impuestos por salarios y se les aplica la misma tabla de retenciones de la LISR, la recaudación mensual pasaría a MXN $15.97 mil millones de pesos.
Esto se traduce en MXN $191.58 mil millones de pesos anuales, representando el 6.63% del total de recaudación por ISR y el 2.33% de los ingresos presupuestarios totales.
“Este escenario, aunque duplica la cifra anterior, sigue siendo insuficiente para resolver las presiones fiscales del país. El hecho de que gravar a la totalidad de la informalidad (incluyendo autoempleo y micronegocios) apenas alcance el 2.33% de los ingresos totales confirma que el problema no es la falta de voluntad cobratoria, sino la baja base gravable que genera un sector de la economía que opera con márgenes de ganancia mínimos y salarios de subsistencia”, señala el documento.
Por lo tanto, incluso en un escenario de fiscalización total, la estructura de ingresos de la población informal es tan baja que gran parte de la recaudación potencial se vería anulada por la aplicación del subsidio para el empleo o por ubicarse en los primeros escalones de la tarifa, donde la tasa impositiva es mínima, concluye Banco BASE.



