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México es un país altamente dependiente de las importaciones de gas natural para su consumo energético, con aproximadamente 60% del total, y es el principal insumo para la generación de electricidad; sin embargo, el país no está aprovechando el biogás, un producto que se puede obtener de la basura que se genera diariamente en el país.

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De acuerdo con el Consejo Nacional de Biogás (CNBiogás), México genera cada día 56 mil toneladas de residuos orgánicos.

Guillermo Gómez Herrera, presidente de CNBiogás, mencionó que el biogás y el biometano pueden mejorar la seguridad energética y la competitividad industrial.

“La discusión sobre biogás y biometano dejó de ser únicamente tecnológica. Hablamos de seguridad energética, residuos, competitividad, política pública y desarrollo regional. Este foro existe porque hay una comunidad que decidió seguir construyendo incluso cuando las respuestas todavía no están completas”, afirmó Gómez Herrera.

De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Energía, el biogás puede sustituir hasta 40% del gas natural que requiere el país para su consumo diario.

El presidente de CNBiogás precisó que el desafío inmediato para México es integrar las nuevas moléculas energéticas con la infraestructura actual. Asimismo, urgió a desarrollar las condiciones regulatorias que permitan escalar los proyectos a nivel comercial.

“La pregunta ya no es qué debemos reemplazar, sino qué debemos aprender a integrar. Las nuevas moléculas energéticas tendrán que convivir con la infraestructura y capacidades que México ya tiene”, señaló Gómez Herrera.

Ventajas

Durante el VI Foro Nacional de Biogás, que se realizó en el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), la Secretaría de Energía y el Consejo Nacional de Biogás destacaron que aprovechar estos recursos mitiga costos por gestión de desechos urbanos y disminuye la presión financiera sobre los rellenos sanitarios.

Operar bajo este modelo fomenta la generación distribuida y estabiliza las redes eléctricas regionales con recursos producidos en territorio nacional.

Además, destacaron los modelos de negocio aplicados en Alemania, China y Estados Unidos, donde el biomentano ya es un pilar de la soberanía energética.

Esta molécula renovable es químicamente idéntica al gas natural. Alemania impulsó este recurso doméstico para sustituir el gas natural fósil importado de Rusia ante crisis internacionales.

Otra de las ventajas es que el biometano es un combustible almacenable y estable, cuya tecnología no depende de variables climáticas para mantener la operación industrial, a lo que se suma que es una alternativa amigable con el medio ambiente, pues captura las emisiones contaminantes de los desechos antes de que lleguen a la atmósfera.