

La deuda pública no deja de crecer: para el cierre de noviembre del año pasado, el indicador alcanzó un máximo histórico de MXN $14 billones, un incremento de MXN $1.3 billones en menos de un año, o casi 10% de aumento.

De acuerdo con Arely Medina, economista de Banamex, la deuda bruta, que ya considera también el dinero que deben las empresas estatales, cerró el tercer trimestre del año pasado en 51.7% del PIB, lo que representó una ligera disminución, debido principalmente a la apreciación del peso frente al dólar, que afecta a una parte menor de la deuda.
Sin embargo, al revisar el futuro de la deuda bruta, Banamex estimó que hacia 2027 este indicador podría estar rondando el 60% del PIB, una cifra que podría empezar a levantar alarmas entre las calificadoras internacionales.
Arely Medina menciona que la recaudación ha mejorado en los últimos años, especialmente en lo referente al Impuesto al Valor Agregado (IVA) y al Impuesto Sobre la Renta (ISR); sin embargo, la mayor recaudación se ha visto opacada por la caída de los ingresos petroleros.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda, al cierre de noviembre, la aportación de Petróleos Mexicanos a los ingresos públicos fue de apenas MXN $596 millones, lo que representó una caída de 19.2%.
Este monto no considera los apoyos otorgados por el Gobierno Federal para rescatar a la empresa desde el punto de vista financiero.
Este dato contrasta con un incremento de 4.6% en los ingresos por impuestos, que en el periodo enero-noviembre alcanzaron MXN $4.906 billones, según Hacienda.
La analista de Banamex añadió que esto se suma a que el gasto público es muy difícil de modificar, porque existen muchos compromisos, como las pensiones o los recursos que se entregan a los estados y municipios.
“Entonces, como tienes este problema del lado de los ingresos y tienes la rigidez del lado del gasto, pues esa brecha que que significa entre gasto e ingreso se traduce en la contratación de deuda”, comentó la especialista.
“En 2024, vimos que la Hacienda incurrió en el déficit fiscal más alto que se había visto, al menos desde 1988, un déficit fiscal que llegó casi a seis puntos del PIB, que se incurrió en muy buena parte con financiamiento de deuda”, advirtió.
El 2024 fue el último año de la administración del expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien dejó el poder el 30 de septiembre de 2024.
A partir de ese año, añadió Arely Medina, hubo un deterioro muy marcado de la estabilidad de las finanzas públicas.




