

Las redes sociales se convirtieron en la principal puerta de entrada de los fraudes digitales en Latinoamérica, al concentrar 86% de las amenazas detectadas relacionadas con estafas y suplantación de identidad, reveló el informe Fraud Beat 2026 de AppGate.
El reporte advirtió que el fraude digital dejó de ser un ataque aislado para transformarse en una cadena industrializada que inicia con engaños en plataformas digitales y termina con el robo y retiro de fondos de las víctimas.
David López Agudelo, vicepresidente de ventas para Latinoamérica de AppGate, explicó que el aumento sostenido del phishing y el uso no autorizado de marcas impulsaron una nueva generación de ataques más sofisticados.
“Estos incidentes están impulsando una cadena de fraude más eficiente, donde la suplantación de identidad facilita la captura de credenciales y, posteriormente, el acceso a cuentas y la extracción de fondos”, afirmó.
A nivel global, durante 2025 se registraron 3.8 millones de ataques de phishing, mientras que el sector financiero concentró 35.5% de las amenazas detectadas.
Fraude digital creció con fuerza en Latinoamérica
El informe detalló que Latinoamérica se posicionó como una de las regiones con mayor crecimiento en fraude digital durante 2025.
Venezuela lideró el aumento de incidentes con un crecimiento interanual de 228%, seguido por Guatemala con 206%, Nicaragua con 182%, Bolivia con 170% y Costa Rica con 89%.
Otros países como República Dominicana, Brasil, Chile y El Salvador también reportaron incrementos relevantes en actividades fraudulentas.
AppGate señaló que los ataques evolucionaron hacia un modelo secuencial conocido como “cadena de industrialización del fraude”, donde los delincuentes avanzan paso a paso hasta monetizar el robo.
La cadena inicia con la exposición de usuarios en redes sociales y la suplantación de marcas; posteriormente se realiza la captura de identidad mediante phishing, smishing o códigos QR; después ocurre el control de cuentas con credenciales robadas y finalmente el retiro de fondos mediante transferencias y pagos fraudulentos.
Empresas enfrentaron mayores costos y presión operativa
El reporte también alertó sobre el impacto económico que genera el fraude digital para las organizaciones.
Según AppGate, por cada dólar perdido en fraude, el costo total para una empresa puede elevarse hasta u$s 5.16 debido a gastos de investigación, recuperación de recursos, pérdida de clientes y daño reputacional.
Además, el estudio indicó que las empresas enfrentan una creciente presión para mantener experiencias digitales ágiles sin incrementar la fricción para los usuarios.
Ante ello, las organizaciones comenzaron a migrar de modelos reactivos hacia estrategias basadas en monitoreo en tiempo real, evaluación continua de riesgo y autenticación adaptativa.
Michael López, vicepresidente senior de soluciones contra fraude de AppGate, afirmó que las compañías deberán replantear sus estrategias de seguridad para anticiparse a la evolución de los ataques.
“El fraude digital debe entenderse como una cadena industrializada que comienza fuera del perímetro de las organizaciones y termina en la monetización directa”, concluyó.




