

El turismo no sólo se trata de cuántos visitantes llegan a México, sino de dónde termina el dinero que gastan. Para Mastercard, una mayor aceptación de pagos digitales puede ayudar a que ese consumo se distribuya entre más negocios, desde restaurantes y comercios hasta artesanos y pequeñas empresas locales.
Luisa Valle, economista para América Latina y el Caribe de Mastercard, explicó que la digitalización de los pagos está generando un efecto multiplicador en las economías turísticas, debido a que facilita que los visitantes gasten en más establecimientos y reduce su dependencia del efectivo.
El efecto puede observarse de manera distinta dependiendo del destino. Valle puso como ejemplo a Cancún y Ciudad de México, mientras en los destinos de playa con grandes hoteles all inclusive una parte importante del gasto puede concentrarse dentro de los complejos, en la capital el consumo suele distribuirse entre restaurantes, bares, transporte, entretenimiento, tiendas y otros servicios.
Del hotel al pequeño comercio
En destinos donde los visitantes salen de los hoteles, el gasto puede llegar a restaurantes, fondas, comercios, servicios de transporte, experiencias y vendedores de artesanías. Valle recordó su experiencia en Oaxaca, donde encontró que algunos artesanos ya aceptaban tarjetas.
“Imagínense lo que eso significa que algún extranjero pueda pagar sus artesanías con tarjetas”, comentó.
Para la economista, casos como éste muestran que la digitalización de un pequeño establecimiento puede tener un impacto mayor al de la propia transacción, particularmente en una región de América Latina y el Caribe donde las micro, pequeñas y medianas empresas representan 99% de los negocios y generan 60% del empleo formal.
En México, la oportunidad todavía es amplia. Un estudio de Mastercard y Payments and Commerce Market Intelligence (PCMI) estima que 73% de las pequeñas y microempresas del país aún no acepta pagos digitales, mientras que el efectivo representa alrededor de 60% de los pagos de consumo personal.
La brecha también alcanza a los pagos sin contacto. Mastercard estima que sólo 34% de los pagos en México utilizan esta modalidad, por debajo de los niveles registrados en Centroamérica y el Caribe.
El costo de aceptar tarjetas
Sin embargo, que un comercio decida o no aceptar tarjetas no depende sólo de su voluntad. Las comisiones que cobran bancos y procesadores por cada transacción, las llamadas cuotas de intercambio, han sido durante años uno de los principales obstáculos para que pequeños negocios instalen una terminal, sobre todo en establecimientos con márgenes bajos como puestos de artesanías o fondas.
Banxico y la CNBV publicaron este año nuevas disposiciones para las redes de medios de disposición que buscan poner topes a estas cuotas y ordenar el mercado de agregadores de pago.
De concretarse, la medida podría abaratar el costo de aceptar tarjetas para los negocios más pequeños y acelerar la adopción que Mastercard describe, aunque el efecto sobre el bolsillo del comerciante tomará tiempo en verse.
El turista también busca pagar sin efectivo
La aceptación de pagos digitales no sólo beneficia al comercio; también puede influir en la decisión del viajero sobre dónde gastar y cuánto efectivo llevar.
“Los turistas consideran también cuando van a algún lugar qué tan seguro es. A lo mejor no quiero andar cargando mucho efectivo”, dijo Valle.
El fenómeno puede generar un círculo virtuoso: más comercios aceptan tarjetas porque detectan que turistas y consumidores quieren usarlas, mientras los viajeros tienen más incentivos para gastar fuera de los hoteles cuando encuentran una red de establecimientos que reciben pagos digitales.
La oportunidad está en repartir el gasto
La Secretaría de Turismo reportó en junio que más de 85,000 prestadores de servicios turísticos ya contaban con herramientas para cobrar digitalmente como parte de la estrategia “Avanzamos por México”, que incluye a emprendedores, artesanos, guías de turistas y microempresas.
Para Mastercard, mientras más pequeños negocios puedan integrarse a esta infraestructura, mayor será la posibilidad de que el gasto de los visitantes llegue a diferentes sectores y comunidades.
Pero si las nuevas reglas sobre comisiones no logran bajar el costo de entrada, la brecha del 73% de pequeños negocios sin pagos digitales podría cerrarse mucho más lento de lo que la narrativa optimista sugiere.




