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La estrategia fiscal funcionó: la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) diferente al de la gasolina y el diésel presentó un incremento de prácticamente 20%, a partir del alza que aplicó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) al IEPS principalmente de refrescos y cigarros.

Solo en enero, la recaudación del IEPS distinto al de combustibles se disparó a MXN $46,171.6 millones, desde MXN $37,168.8, un incremento de 19.7%.

El año pasado, Hacienda anunció un incremento de 87% al IEPS que aplica al refresco con alto contenido de azúcar, por lo que la cuota por litro pasó de MXN $1.64 en 2025 a MXN $3.08 para este año.

El impuesto también fue aplicado por primera vez a los refrescos con bajo contenido de azúcar, cuya cuota se instauró en MXN $1.5 pesos por litro.

Como consecuencia del sablazo fiscal, impulsado por Hacienda, el precio de los refrescos ha aumentado hasta MXN $10 pesos en sus presentaciones de tres litros, un golpe que ya resienten los bolsillos de los mexicanos.

Los cigarros también experimentaron una fuerte alza en los impuestos, en particular, este producto tiene dos variantes del IEPS. El impuesto por cada cigarro es de MXN $0.85, a lo que se suma una tasa de 200% sobre el precio final.

De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), por cada cajetilla de 20 cigarros, el precio de 17 unidades equivale a impuestos.

Esto elevó a la mayoría de las cajetillas de las principales marcas a prácticamente MXN $100, desde MXN $80 del año anterior.

Golpe a los bolsillos de los que menos tienen

De acuerdo con datos del Inegi, con corte a la primera quincena de febrero, la inflación anual alcanzó 3.92%, impulsada principalmente por el incremento del apartado de “alimentos, bebidas y tabaco”.

Este sector tuvo un incremento de 6.92% anual en el periodo de referencia.

Además, la propia ANPEC advierte que 80% de las ventas de las tienditas de la esquina se concentran en los cigarros y los refrescos, por lo que el aumento de precio en estos productos puede poner en riesgo la supervivencia de estos negocios, ante una eventual caída en el consumo.