En esta noticia

De 2024 a la fecha, México ha rebasado a China como principal proveedor de Estados Unidos en diversos sectores, donde destaca el envío de equipo de cómputo para servidores de Inteligencia Artificial.

Empresarios del sector manufacturero mexicano destacan que México ya es desde hace un año el principal exportador a nivel mundial de Estados Unidos, y cuenta con ventajas como el costo laboral, que es más bajo que en China, así como un personal altamente calificado para todos los procesos de la cadena de proveeduría.

Sin embargo, para Lucas Medal y Bernardo Vargas, emprendedores de hardware y manufactura, el país todavía tiene muchos retos que enfrentar, que pueden meter el freno de mano al verdadero potencial de crecimiento de las cadenas de proveeduría y el nearshoring 2.0.

Financiamiento, misión imposible

Desde hace años, México ha enfrentado una falta de política industrial federal que permita fortalecer toda la cadena de proveeduría a lo largo del sector manufacturero, por lo que para muchos especialistas económicos y financieros, el país solo es un ensamblador y genera poco valor agregado.

Para Lucas Medal y Bernardo Vargas, la falta de crecimiento en el sector industrial mexicano responde a dos problemas principales: la falta de energía y la falta de financiamiento para emprender en el sector manufacturero.

De acuerdo con datos de la Asociación de Bancos de México, apenas 4 de cada 10 pymes cuentan con financiamiento bancario, mientras que siete de cada 10 recurre con sus proveedores para obtener financiamiento.

Pero el capital requerido para lanzar un emprendimiento es muy alto y hasta el momento todo el riesgo corre a cargo de los empresarios.

Para Lucas Medal, el Venture Capital tampoco es una opción para iniciar con los emprendimientos y generar cadenas de proveeduría local, debido a que los márgenes de utilidad son muy bajos, y el costo del capital muy alto.

“Es casi imposible acceder a una línea de crédito para poder empezar una fábrica. Es extremadamente difícil.
Por lo general, las fábricas que se construyen son de emprendedores que vienen de un entorno que puede invertir, o sea, por dinero familiar, pero el capital de riesgo para la nueva fábrica, sobre todo pequeñas, es casi inexistente”, advirtió en entrevista con El Cronista.

Bernardo Vargas complementa: “las pymes de manufactura se enfrentan a un costo de capital de deuda todavía elevado, especialmente porque muchas son pequeñas o van empezando”.

Ambos coinciden en que es necesario que la banca comercial cree productos para lanzar nuevas empresas, así como estímulos fiscales que ofrezcan incentivos para emprender, a lo que se suma la necesidad de certeza.

Energía, la pata corta de la mesa

En el futuro, la demanda energética en el país se va a acelerar, debido al alto consumo de los centros de datos, pero los proveedores ya sufren de cortes de energía que hacen parar su producción y representan costos para las pequeñas y medianas empresas, que ya de por sí tienen bajos márgenes operativos.

De acuerdo con Ilan Oliel Márquez, Head of Product & Tech en Energía Real, la demanda energética de la IA en México ya empieza a sentirse.

La Asociación Mexicana de Data Centers estima que el sector atraerá inversiones superiores a u$s 18,000 millones hacia 2030, con Querétaro como epicentro. Las proyecciones de la Secretaría de Energía (Sener) para ese mismo año indican que el país requerirá 1,500 megawatts de nueva demanda para atender los centros de datos.

El sexenio pasado, el cambio de política energética del país metió freno de mano a la nueva generación a partir de energías renovables, pero la administración de Claudia Sheinbaum ha vuelto a poner el foco en el desarrollo de este tipo de energía, a lo que se suma una política de baterías de almacenamiento y la reactivación de sistemas de autoconsumo y generación distribuida.

Bernardo Vargas advierte que muchas fábricas ya sufren de apagones de horas, y reconoció que el sexenio pasado “se frenó mucho” el desarrollo de la generación distribuida y el autoconsumo.

“Ahorita no existe el suministro (de energía) para mucha manufactura que se tiene que hacer en México (...) Gran parte del costo de la operación de una planta que hace materia prima es la energía. Especialmente las que procesan metales o polímeros, usan cantidades impresionantes de energía porque hay que calentar los materiales a temperaturas altísimas y tenerlos ahí por horas. Entonces, realmente frenar la inversión en energía sí fue muy duro para México en el sexenio pasado sí fue un golpe muy duro y ahorita estamos viendo las ramificaciones con términos de segundo orden”, advirtió el empresario.

Ambos emprendedores coinciden en que hay avances con los cambios implementados a la Ley del Servicio Eléctrico, que volvió a permitir el autoabasto y la generación distribuida bajo nuevas reglas.

Sin embargo, señalaron que es necesario incrementar el límite de la generación distribuida de 0.7 MW a cinco MW, pensando en una empresa que provee de materia prima a los ensambladores finales, y que requiere procesos de alto consumo energético, como la fundición de metales y polímeros.