

El gasto con tarjeta de crédito en México aumentó 20% en 2025 y el número de plásticos en circulación alcanzó 61.8 millones, consolidando al país como uno de los mercados más dinámicos de Latinoamérica en la evolución hacia plataformas de nueva generación, de acuerdo con el informe “The Global Credit Card Shift”, elaborado por Paymentology junto con Datos Insights.
El reporte señaló que el dinamismo del mercado mexicano reflejó el uso predominante de las tarjetas en compras de mayor valor y en comercio electrónico, en un contexto de mayor digitalización financiera y expansión del consumo.
“La mayoría de los consumidores en Latinoamérica nunca han tenido una tarjeta de crédito. Ahora las empresas están dando acceso al crédito, y esas compañías buscan una plataforma de procesamiento de tarjetas de crédito de nueva generación para competir”, explicó Alejandro del Río, Director Regional para Latinoamérica de Paymentology.
Bancos y fintech aceleran modernización
En México, la competencia entre bancos tradicionales, fintech y nuevos jugadores digitales aceleró la migración hacia plataformas cloud-first, que permiten emisión digital inmediata, controles en tiempo real y mayor seguridad. El informe indicó que estas infraestructuras se volvieron clave para sostener la innovación y reducir los costos operativos frente a sistemas tradicionales.
La modernización tecnológica se consolidó como un factor determinante para mantener la competitividad en un mercado donde los consumidores exigieron procesos más rápidos y seguros.
Consumidores demandan personalización y flexibilidad
El análisis destacó que los usuarios mexicanos demandaron experiencias más ágiles y personalizadas, con recompensas adaptadas, opciones de pago flexibles y gestión del crédito en tiempo real, elementos que influyeron en la adopción y fidelización, especialmente entre generaciones más jóvenes.
Además, la convergencia de modelos como Buy Now, Pay Later (BNPL), el crédito embebido y los pagos en cuotas redefinió el papel de las tarjetas tradicionales, al integrar financiamiento, recompensas y soluciones digitales en una sola experiencia.
“Las tarjetas de crédito seguirán siendo un producto financiero clave a nivel global, pero estamos viendo un cambio estructural en el ecosistema de pagos. Su evolución dependerá de qué tan rápido emisores y procesadores puedan adaptarse a consumidores cada vez más digitales, a nuevas regulaciones y a modelos de negocio que exigen mayor flexibilidad, personalización e innovación tecnológica”, concluyó Alejandro del Río.







