

El mercado de autos eléctricos en México avanza a paso lento, pues aunque entre enero y agosto de este año se vendieron 129,359 autos híbridos y eléctricos, con un crecimiento de 46% anual, en el país todavía hay muchos retos que enfrentar.

Uno de los principales obstáculos que enfrenta el sector es la infraestructura de carga, pues si bien ya existe una cantidad considerable de cargadores eléctricos, todavía son de carga media o lenta y los de carga rápida se pueden topar con la pared de no tener la suficiente potencia para integrarse al mercado mexicano.
Los cargadores ultrarrápidos permiten llenar la batería en cuestión de cinco minutos, un tiempo similar al que se lleva un auto de combustión interna en la gasolinería.
La limitante para las estaciones de carga ya no es cuánta energía hay, sino cuánta potencia puede entregar la red, en el punto y la hora exactos en que se conectan varios cargadores rápidos a la vez.
Si esa demanda coincide con las horas de mayor carga del circuito, la conexión puede resultar costosa, inviable o requerir más tiempo para su habilitación. El reto se concentra en la capacidad local de subestaciones y redes de media tensión.
“La conversación pública se ha centrado en cuántos cargadores se instalan, pero la pregunta de fondo es cuánta potencia puede entregar la red en el punto y en el momento en que un cargador rápido se conecta”, explica Ayalli Gurría Gallardo, directora comercial de Quartux.
Según el Barómetro de la Electromovilidad de la Electro Movilidad Asociación, al cierre del primer semestre de 2026 había alrededor de 60 mil conexiones de recarga en el país. De ellas, alrededor de 4,650 son públicas, incluidas 1,592 de corriente directa distribuidas en 458 ubicaciones.
Esto equivale a un promedio de 3.5 cargadores rápidos por sitio. Además, 5,233 conexiones están en patios de flotas, un uso que concentra la carga en un rango de horarios predecibles.
El Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2039 (Pladese) reconoce que será indispensable planear la infraestructura de recarga, incluidas estaciones de carga rápida y ultrarrápida para flotas, integrada a la mejora de las redes de media y baja tensión para mantener la confiabilidad.
Esa planeación contempla 5,551 megawatts de sistemas de almacenamiento con baterías entre 2025 y 2030. La cuestión a resolver es qué parte de esa capacidad llegará a los puntos donde se concentra la carga de vehículos.
Baterías de almacenamiento, la alternativa para cubrir la demanda
De acuerdo con la especialista de Quartux, un sistema de almacenamiento de energía instalado en las estaciones de cargas y patios para flotas puede solucionar el problema de la disponibilidad de la energía.
“Un sistema de almacenamiento de energía (BESS) toma energía de la red cuando hay capacidad y es más económica, y la entrega cuando varios vehículos cargan al mismo tiempo. Así reduce la potencia que el sitio necesita contratar y aplana el perfil de demanda que ve la red”, comentó Gurría Gallardo.
La especialista añadió que los sistemas de baterías pueden anticipar los picos de semana, lo que permite que una electrolinera crezca sin sobredimensionar su conexión.
Por su parte, La Electromovilidad Asociación (EMA) planteó que el siguiente paso es agilizar las conexiones a la red y eliminar barreras como la obligación de instalar un medidor separado. Mientras eso ocurre, el almacenamiento ofrece una vía para que un sitio crezca sin depender de que la red se refuerce primero.
“México tiene la oportunidad de planear la recarga y el almacenamiento al mismo tiempo, en lugar de reforzar la red después. Proyectos de gran escala, con operación y datos trazables, harán la diferencia.” refiere la directora comercial de Quartux.



