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Las pequeñas y medianas empresas (Pymes) vinculadas a las cadenas de exportación en México atraviesan por un proceso de ajuste operativo y reestructuración para sortear la desaceleración del volumen comercial. Sin embargo, la tendencia descendente en las tasas de interés ha evitado una ola de insolvencias en el sector corporativo, afirma Julio Escandón, CEO de Banco BASE.

El entorno está marcado por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como por una guerra comercial iniciada por Donald Trump, en el que propios y extraños están a la expectativa de los decretos del mandatario estadounidense.

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Las pequeñas y medianas empresas que fungen como proveedoras de grandes corporativos exportadores han comenzado a ajustar su operación ante un volumen de producción más moderado respecto al boom inicial del nearshoring, dijo Escandón en entrevista con El Cronista.

“De estas empresas que son proveedoras de grandes firmas exportadoras, sus volúmenes de producción sí se han visto afectados; han tenido que hacer ajustes. (...) Tenemos varios clientes que nos dicen: ‘mi plan es reestructurar, bajar costos; te voy a pagar, pero te quiero mostrar mi plan porque el cliente ya no me pide lo de antes’”, dijo Escandón.

Pese a esta contracción en la demanda, el ejecutivo destaca que la trayectoria de la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) ha ofrecido un amortiguador relevante.

“La ventaja es que las condiciones macroeconómicas no están tan desfavorables. Las tasas han ido a la baja. Imagínate pagar un 18% o 20% de interés anual en un crédito anteriormente; ahorita la carga financiera es menor. Si las empresas son responsables, no se endeudan más. Por eso la cartera vencida del sector empresarial no ha crecido y el Índice de Morosidad (IMOR) se mantiene estable, en torno al 3.5%”.

El crecimiento del segundo semestre será moderado

Al evaluar las proyecciones económicas para la segunda mitad del año, Escandón ubicó el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México en un rango de entre 1.0% y 1.2%, desestimando escenarios de aceleración pronunciada.

El consenso entre los analistas consultados por Banxico y la última encuesta de Citi ubican la expectativa ligeramente por arriba de este rango, en 1.3%, mientras que Hacienda y el propio Banco Central, adelantan un alza de 1.5% en el PIB de 2026.

“Con todo y el impulso del Mundial, es difícil que logremos pasar del 1% de crecimiento este año”, advierte el CEO de Banco BASE, al explicar que la inversión fija bruta destinada a infraestructura para eventos internacionales ya se ejecutó en su mayor parte.

El directivo expresa inquietud respecto a la composición del gasto público para los próximos meses.

“La expectativa de la inversión que falta para el resto del año y el subsiguiente ya no es inversión fija bruta en infraestructura, sino para programas sociales y gasto corriente. Si haces el balance, traes ese tipo de gasto y no alcanzas los ingresos esperados, si yo fuera tesorero o secretario de Finanzas de este país, diría: ‘no me dan las cuentas’”.

Bajo este contexto, calificó como acertada la decisión del Banco de México de mantener la tasa de referencia para contener presiones inflacionarias y preservar el diferencial frente a la Reserva Federal de Estados Unidos.

La apuesta de inversión es de largo plazo

Sobre la renegociación del T-MEC y los amagos arancelarios desde Washington, Escandón sostiene que el dinamismo del comercio exterior responde a estrategias corporativas que superan los ciclos políticos.

“Las empresas que mueven la economía y jalan empleo toman decisiones de largo plazo; no deciden pensando únicamente si está Trump”, afirma.

Julio Escandón basa sus afirmaciones en los datos: México es el principal socio comercial de Estados Unidos, por lo que muchas firmas ven esto como una coyuntura y le apuestan al largo plazo.

Aclara que las inversiones podrían no generar ganancias a corto plazo, pero México ofrece ventajas como los bajos costos y disponibilidad de terrenos, para apostar a un rendimiento de largo plazo e inversiones que se sostendrán al menos 20 años.

No obstante, aclara que la Inversión Extranjera Directa (IED) ha cambiado de dinámica: mientras la llegada de nuevas empresas desde cero ha desacelerado su ritmo respecto a hace cinco años, la reinversión de utilidades registra crecimientos de doble dígito.

“A los que ya están aquí les sale más caro moverse a lugares como Texas, por lo que prefieren reinvertir y crecer en México. Sin embargo, si como país no proveemos certeza en agua, energía, seguridad física y jurídica, se la ponemos muy fácil a las empresas para decidir irse a otros destinos”.

En este mismo contexto, el director general de Banco BASE enfatiza la necesidad de concentrar los recursos públicos en la atracción de inversión productiva y la infraestructura clave (energía, agua y seguridad).

La decisión estratégica más acertada para México en los próximos años es enfocarse de lleno en el bloque comercial con Estados Unidos y Canadá. Fortalecer el mercado interno no va a hacer que exportemos más; en cambio, la inversión Extranjera Directa genera un círculo virtuoso de empleos de calidad, recaudación y exigencia de infraestructura que beneficia a toda la economía. La estrategia consiste en saber a qué decirle que no para concentrar los esfuerzos en donde se genera el valor de largo plazo”.

Banco BASE lideró el blindaje PLD

En años recientes, el sistema financiero mexicano, particularmente algunos bancos especializados en transferencias internacionales, recibieron una sacudida que les hizo perder su licencia para operar.

Desde Estados Unidos detectaron operaciones con recursos de procedencia ilícita y, en efecto dominó, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores suspendió el año pasado la licencia de CI Banco y Vector Casa de Bolsa.

A raíz de las acciones de fiscalización que impactaron a diversas entidades del sistema financiero, la Asociación de Bancos de México (ABM) integró un conjunto de directrices en Prevención de Lavado de Dinero. Entre ellas destaca una propuesta impulsada por Banco BASE: la certificación bajo las normas regulatorias de Estados Unidos.

«¿De qué te sirve estar bien con la norma mexicana si no estás bien con la de Estados Unidos? Para allá va el dinero; ellos son los que están cuestionando este tipo de temas», subraya Escandón.

Fue una lección aprendida para toda la banca; no hubo entidad a la que no le cimbrara esa situación. Dentro de la ABM lo hemos discutido con la seriedad que merece. En nuestro caso, Banco de México nos solicitó ser el referente de evaluación para la visita del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Contamos con seis bancos corresponsales en Estados Unidos —incluido el más grande de ese país— debido a que decidimos certificar nuestros procesos bajo el estándar estadounidense desde hace una década”, dijo.

La IA y el ejecutivo, una dupla sin sustituto

Para soportar su plan de expansión al año 2028 —que busca triplicar su base de clientes corporativos (de 7,000 a 24,000) y consolidar a la Ciudad de México como su principal plaza de ingresos—, la institución ejecuta una inversión en tecnología de MXN $600 millones, orientada a modernizar sus plataformas hacia un esquema modular.

“Los sistemas monolíticos tradicionales se convirtieron en un espagueti de cables carísimo. Desde hace cuatro años migramos hacia una arquitectura tipo ‘LEGO’: piezas flexibles que se conectan y desconectan según la necesidad”, explica Julio Escandón.

A pesar del lanzamiento de la plataforma BBD (Base Banca Digital), el directivo descarta que la banca corporativa migre hacia un modelo 100% automatizado sin interacción humana:

“Cuando una compañía va a transferir u$s 20 millones de dólares —o una Pyme cuyos u$s 5,000 dólares representan su liquidez vital— se requiere la validación de un asesor ante riesgos de ciberseguridad o errores operativos. La tecnología nos permite usar analítica e IA para enviar alertas al ejecutivo, pero el acompañamiento personal se mantiene”, comentó.

Respecto al desarrollo de nuevas tecnologías de liquidación, como las stablecoins, Escandón anticipa que el cambio provendrá de la propia infraestructura de la banca global:

“La Reserva Federal (de Estados Unidos) y los grandes actores globales (como JPMorgan o Citi) ya desarrollaron sus propios rieles sobre stablecoins. La infraestructura tradicional de SWIFT resulta burocrática y costosa en comparación; lo probable es que los bancos nos conectemos mediante APIs a los rieles de estos grandes jugadores internacionales. Para el banco, el valor real no está en la transferencia del dinero —que ya es un commodity— sino en la gestión integral de la tesorería”.

Recientemente, más de una veintena de bancos a nivel mundial, que incluye a las dos entidades financieras mencionadas por Escandón, anunciaron que lanzarán una empresa conjunta con el objetivo de presentar una stablecoin respaldada en el dólar, tan pronto como a principios del año siguiente.