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Durante 2025, el precio de la vivienda en México aumentó 8.7%, muy por encima de la inflación de 3.7%, en un contexto donde el rezago habitacional ya afectó a entre 8.2 y 8.5 millones de hogares, de acuerdo con Moody’s Local México.

El análisis señaló que este encarecimiento ocurrió en un entorno de oferta limitada, donde la producción de vivienda, aunque creció alrededor de 8% anual, se mantuvo en niveles históricamente bajos frente a la última década.

En total, en 2025 se construyeron 138,645 viviendas, su nivel más alto desde 2022, pero muy por debajo de las más de 300,000 unidades registradas en 2015.

Oferta insuficiente y cambio en el mercado

La caída en la producción responde tanto a una menor actividad como a un cambio estructural en el sector. En los últimos años, los desarrolladores han priorizado vivienda media y residencial de mayor valor en lugar de los segmentos económico y popular, que antes concentraban el mayor volumen.

Esta transformación elevó el precio promedio de las viviendas, pero redujo la oferta total disponible, lo que ha profundizado el déficit habitacional.

Recuperación gradual hacia 2026

Para 2026, Moody’s anticipó un mayor dinamismo en el sector, apoyado por un crecimiento económico estimado de 1.3%, menores tasas de interés y una mayor actividad de desarrolladores privados.

Además, la relocalización de cadenas productivas y la inversión en parques industriales especialmente en el norte del país podrían detonar nueva demanda de vivienda en zonas cercanas a centros de empleo.

No obstante, este escenario sigue sujeto a factores de incertidumbre como la revisión del T-MEC, que podría afectar las decisiones de inversión.

Plan del gobierno enfrenta retos

Ante el rezago habitacional, el Gobierno Federal lanzó el Programa de Vivienda y Regularización 2024–2030, con una inversión superior a MXN$ 752 mil millones y la meta de construir 1.8 millones de viviendas.

Sin embargo, en 2025 solo se edificaron alrededor de 6,400 viviendas bajo este esquema, equivalente a cerca del 5% de la producción total, lo que evidencia los retos en su implementación.

Entre los principales desafíos destacan la disponibilidad de suelo, la obtención de permisos, el desarrollo de infraestructura y las condiciones de financiamiento para incentivar la construcción.

Norte concentra el desarrollo

La producción de vivienda sigue concentrada en las regiones con mayor dinamismo económico. El norte del país aportó 36% del total en 2025, seguido del centro con 26% y el centro-norte con 23%, mientras que el sur-sureste se mantiene rezagado con apenas 15%.

En este contexto, el desempeño del sector dependerá en gran medida de la creación de empleo formal clave para el acceso al crédito hipotecario y de la capacidad de transformar la demanda en nueva oferta habitacional.