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La ‘Doctrina Donroe’ sí tuvo un impacto en la economía mexicana, pero no es el que se piensa. El objetivo del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a partir de la implementación de aranceles, un proceso que inició en febrero del año pasado, es incrementar el comercio y la industria en la región de Norteamérica y, particularmente, en su país.
Dentro del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), las empresas mexicanas tienen un trato preferencial para enviar sus mercancías, siempre y cuando cumplan con las reglas de origen establecidas en el acuerdo.
Y los aranceles de Trump tuvieron el efecto esperado, pues de acuerdo con un análisis de Banamex, las empresas mexicanas hicieron malabares para mejorar su cumplimiento de las reglas de origen y reducir o hasta evitar las cuotas arancelarias impuestas por el mandatario estadounidense.
Las reglas de origen fueron establecidas en el Capítulo 4 del T-MEC y marcan la cantidad mínima de componentes que debe tener un producto terminado para considerarse “hecho en Norteamérica”, que incluye a los tres países, así como la tolerancia de insumos provenientes de otras economías que no pertenezcan al tratado.
Para cumplir con esta norma, las compañías exportadoras deben comprobar el origen de los componentes de los productos terminados, a través de las facturas.
La presión de Trump puso de cabeza a varios sectores, pero en México se pusieron las pilas.
El estudio del área de Análisis Económico de Banamex detalla que en febrero del año pasado, antes de que el presidente de Estados Unidos lanzara su política arancelaria, aproximadamente 48.6% de las exportaciones nacionales cumplieron con las reglas del tratado y entraban libres de arancel.
Después de que Trump lanzó los incrementos a las cuotas comerciales, el cumplimiento de las empresas mexicanas se aceleró hasta cerrar el año pasado en 75.1%, lo que implicó un incremento de 26.5 puntos porcentuales, “que representa la mayor transformación de cadenas de suministro en la historia comercial moderna de México”, dijo Banamex.
Ruta de emergencia
Banamex calificó la transformación de la cadena de insumos mexicana como un “salto cuántico”, pero no fue un mero accidente.
Las empresas mexicanas, señala el banco, tenían dos caminos: adaptarse o pagar aranceles.
“Adaptarse significaba reorganizar cadenas de suministro, sustituir proveedores asiáticos por norteamericanos, invertir en certificaciones de origen, y en muchos casos rediseñar productos para aumentar el contenido regional”, detalló Banamex.
También hubo casos de otras empresas que ya cumplían con las normas de contenido regional, pero era más costoso para ellas hacer el papeleo que pagar un arancel mínimo. “Pagar significaba absorber aranceles del 25% sobre el contenido no regional, erosionando márgenes y perdiendo competitividad frente a rivales que sí se adaptaron”.
El resultado fue evidente, pues de acuerdo con datos del US Census Bureau, del total de las exportaciones mexicanas de diciembre, 78.2% entraron libres de aranceles, mientras que en febrero el porcentaje era de apenas 48.7%.
“Esto implicó un avance de casi 30 puntos porcentuales en apenas ocho meses, una velocidad de adaptación extraordinaria”, señaló Banamex.
Las exportaciones mexicanas libres de arancel contrastan con las de China, que apenas alcanzaron un rango de 20% a 30% en el mismo periodo.



