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El peso mexicano se deprecia frente al dólar la mañana del 13 de octubre, pese al retroceso de la divisa estadounidense, en un mercado marcado por el menor atractivo de las estrategias de carry trade, la debilidad del real brasileño y la expectativa por el próximo reporte de inflación en EE.UU., que podría influir en las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal (Fed).

El tipo de cambio registró una depreciación de 0.33% para ubicarse en MXN$18.3229 por dólar a las 8:29 horas, tiempo de Ciudad de México, de acuerdo con datos de Bloomberg. Durante la jornada, el peso mexicano alcanzó un máximo de MXN$18.3985 y un mínimo de MXN$18.2145 por billete verde.

Con este movimiento, la moneda mexicana acumula una depreciación de 1.7% en lo que va de 2026.

La debilidad del peso se produjo en sentido contrario al comportamiento del dólar, que retrocedía 0.31% hasta los 102.27 puntos, de acuerdo con el índice ponderado. La divergencia refleja las presiones particulares que enfrenta la moneda mexicana, más allá de los movimientos de la divisa estadounidense.

“El peso mexicano reactiva su episodio de debilidad frente al dólar, en línea con la mitad de las divisas de economías emergentes, evidencia de un menor apetito por estrategias de carry trade con pesos”, señalaron analistas de Monex en una nota.

Los estrategas del grupo financiero también identificaron un cambio en la volatilidad implícita, asociado con una mayor demanda de coberturas cambiarias de corto plazo. Este comportamiento resta atractivo al peso mexicano, al reflejar una mayor necesidad de protección frente a posibles movimientos del tipo de cambio.

La cautela también se observa en el posicionamiento especulativo. Al cierre de la semana del 9 de octubre, las posiciones netas especulativas largas no comerciales en pesos mexicanos cayeron 79.5%, al pasar de 52,400 a 10,700 contratos netos, de acuerdo con datos de Bloomberg.

Inflación de EE.UU. y Fed mantienen en alerta al mercado cambiario

A los factores que presionan al peso mexicano se suma la expectativa por el reporte de inflación de Estados Unidos, que será publicado el miércoles y podría aportar señales sobre la trayectoria de las tasas de interés de la Reserva Federal.

Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base, explicó que la suspensión de actividades bancarias y del mercado de bonos en EE.UU. redujo el volumen de operaciones en el mercado cambiario, por lo que se espera una normalización de la liquidez.

Sin embargo, la atención de los inversionistas se concentra en la evolución de los precios al consumidor y sus implicaciones para la política monetaria estadounidense. De acuerdo con las expectativas citadas por la analista, el mercado anticipa un incremento adicional de la tasa de interés de la Fed en su reunión de diciembre.

“El mercado anticipa que la inflación anual se acelerará de 3.4% a 3.6%, debido a la persistencia de los conflictos armados en Irán y Ucrania, que siguen presionando al alza los precios de los energéticos”, escribió Siller en un reporte.

Una inflación superior a la esperada podría modificar las perspectivas sobre las tasas de interés en EE.UU. y afectar el atractivo relativo de las inversiones en mercados emergentes, incluido México. Por ello, el dato será relevante para evaluar el comportamiento del dólar y el rumbo del tipo de cambio.

Real brasileño también pierde terreno frente al dólar

La depreciación del peso mexicano coincide con las pérdidas de otras monedas emergentes, entre ellas el real brasileño, que retrocedía 0.7% durante la jornada.

En Brasil, las expectativas sobre la política monetaria también influyen en el comportamiento de la divisa. El mercado especula con un recorte de 50 puntos base en la tasa de interés del Banco Central de Brasil antes de que concluya 2026, en un contexto marcado por los resultados electorales.

Las expectativas sobre un eventual triunfo de Flavio Bolsonaro también forman parte de las variables que siguen los inversionistas. De acuerdo con el escenario descrito, el mercado anticipa una postura monetaria más restrictiva si se concreta ese resultado.

La evolución del real brasileño, junto con la demanda de coberturas cambiarias y las expectativas sobre la inflación de EE.UU., añade presión al entorno de las monedas emergentes y mantiene al peso mexicano expuesto a cambios en el apetito por riesgo y en las estrategias de carry trade.